Fue el chico más popular del instituto, el mejor deportista, un estudiante ejemplar. Era tan hábil en el manejo de las relaciones personales, que sus novias, cuando dejaban de serlo, lejos de guardarle rencor, lo seguían queriendo.
Fue el primero de su promoción en la universidad y antes de acabar la carrera tenía varias ofertas de trabajo. Actualmente trabaja como abogado del Club de Empresarios Aceiteros. Ahí conoce a Sara y surge entre ellos una gran atracción. Álvaro es el prototipo del éxito.