PUENTE VIEJO, 2 DE NOVIEMBRE DE 1924

PUENTE VIEJO, 2 DE NOVIEMBRE DE 1924

La primera carta de Mauricio a Fe: "La vida me resulta insoportable en tu ausencia"

Fe se ha marchado de Puente Viejo y Mauricio sigue sin poder hacer frente a la vida en su ausencia. Tratando de saber cómo está su amada en el nuevo destino, Mauricio le envía una gran retahíla de cartas que jamás tienen respuesta por su parte. Esta es la primera de las muchas, ¿quieres descubrir lo que le cuenta? Mario Zorrilla nos lo cuenta...

Mi querida Fe,

Nuevamente me hayo ante el papel por el mero hecho de sentirme escuchado por ti. Tal es el ansia que albergo de tenerte conmigo de nuevo y lo mucho que te echo en falta.

La vida me resulta insoportable en tu ausencia. Me acostumbraste a tu risa, a tu calor, a esa luz tuya con que iluminabas nuestros días y nuestras noches. Cada día, el alba me despierta soñándote a mi lado. Sin embargo, he de conformarme con fabular mientras la almohada fría me devuelve a mi triste realidad. ¡Qué no daría por volver a despertarme a tu vera, al calor de tu piel, de tus labios! Y aún más, por acostarme entre el cielo de tus brazos.

¿Te pasmas al oírme hablarte de amores, Fe? Obra es de ese corazón tuyo. Mientras todos me tildaban de patán, de bruto, de mentecato sin sentimientos ningunos... Tú viste en mí más allá. Tirando de coraje, pusiste tu empeño todo en cincelar este pedazo de pedernal en que la desgracia me había tornado. Y sacaste lo mejor de mí, enseñándome a mí mismo a que viera de otro modo a mi persona. Y me complació en gordo aquel Mauricio que me descubriste. Me sentí dichoso a tu lado más que nunca. Me hiciste conocer la ilusión y el amor que me habían sido negados hasta entonces. Trajiste contigo un mundo con el que nunca había soñado. Me diste una razón para vivir, Fe. Razón que perdí el día que te fuiste de mi lado.

¿Qué sentido tiene ahora respirar? Me pregunto a cada instante…

¿Por qué sigue latiendo infatigable este corazón mío?

No hayo respuesta. Tan solo un silencio amargo. Y aún así, no he de rendirme nunca. Mientras sepa que hay en ti un aliento de vida, viviré con la esperanza de recuperarte. Entre tanto, brego con todas mis fuerzas por no olvidarme de quién soy: Aquel que te debe el milagro de haber conocido el amor, el milagro de amar y ser amado.

Tu Mauricio, que te adora, y no te olvida.

Más noticias

Los mas vistos

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.