Cayetano, Roque, Victoria y Carolina están encerrados en el pasadizo. La puerta por la que entraron, en la chimenea, se ha cerrado a cal y canto. No les queda más remedio que adentrarse en los laberintos sin Marcos e Iván, que a su vez se han quedado atrapados en el cuarto de Alfonso.
Héctor descubre en la laguna el cadáver despedazado de Ricardo Montoya. Los chicos, tras recuperarse del shock inicial, se dan cuenta de que han perdido la única prueba que tenían de la muerte de los cinco huérfanos. Cuando vuelven al pozo para tratar de encontrar alguna prueba más verán cómo unos obreros están cerrando definitivamente la entrada.
Carolina se hace pasar por Alfonso y manda un correo electrónico a Ricardo Montoya, con el que queda en el cementerio. El periodista explica a los chicos la desaparición, en los años 70, de los cinco pequeños huérfanos y les advierte del enorme peligro que corren si continúan con la investigación. Insiste en que no deben confiar en nadie, ni dentro ni fuera del internado
Héctor está convencido de su decisión de casarse con Elsa e intenta hacer planes románticos con ella, pero los deberes propios de su cargo de director le absorben y no se da cuenta de que desatiende su relación.
María trata por todos los medios de conseguir las fichas médicas de los alumnos del internado, su hijo tiene un grupo sanguíneo muy raro y los historiales despejarían todas las dudas. Sin embargo, algo va a cruzarse en su camino: la policía ha llegado a La Laguna Negra preguntando por ella.
María ha conseguido escaparse del psiquiátrico en el que estaba interna. Su destino ahora es La Laguna Negra, donde trabaja como limpiadora.