Benigna encuentra a Flora, una actriz recién llegada a Madrid. Esa muchacha tendrá que hacerse pasar por Eloísa Huertas, para tender una trampa a Máximo.

Eladio accede a trabajar para Gervasio, a cambio de que éste le libre del prestamista que le acosa. El guardia civil detiene al prestamista y se anota un tanto ante Tomás.

Pelayo se preocupa por la opinión de los críticos, ante su nueva publicación en la revista parroquial.

Miguel, aún convaleciente, se muestra ante Leonor como el contrapunto a Lucas y su mundo. Leonor, aunque ama a Miguel, no puede evitar sentir una cierta fascinación por el joven líder comunista.