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Trasplante de heces, ¿la clave para adelgazar?

Aunque parezca surrealista, hay estudios que sostienen que recibiendo un implante de caquita de otra persona se puede perder peso.

La caquita trasplantada es beneficiosa para el cuerpo.
La caquita trasplantada es beneficiosa para el cuerpo. | Max Pixel

Hoy vamos a hablar de caca. Es posible que esto traiga a nuestra mente etrañables recuerdos de chistes infantiles o de bromas de campamento, pero hoy lo vamos a abordar en plan serio y como posible solución a multitud de trastornos. Es decir, no va a ser la caca en plan emoji, con ojitos y sonrisa, sino los trasplantes de microbiota fecal. Vale, también podemos llamarlos trasplantes de caca y resulta que son una solución plausible contra el sobrepeso.

En una investigación desarrollada por la ONG OpenBiome y la Universidad de Miami, se pudo comprobar como pacientes con un índice de masa coporal en torno a 28,9 redujeron ese nivel a un 27,4 tras recibir trasplantes de heces de otras personas. Y, en general, acientes que tenían un IMC que era más alto que el promedio antes del trasplante mostraron mayores disminuciones, según el estudio. Pero los trasplantes de heces no solo ayudan a perder peso. También son capaces de ayudar a curar infecciones del colon, por ejemplo.

Trasplante de caca, una técnica poco conocida. | Max Pixel

¿En qué consiste el proceso? Implica, básicamente, tomar las heces de un donante sano y colocarlas en el tracto gastrointestinal del paciente. Es decir, coger los desechos de otra personas e insertarlas en tu cuerpo. La razón detrás de todo este proceso es que nuestro intestino alberga un ecosistema diverso de microorganismos conocidos colectivamente como su microbiota. Estos cientos de millones de organismos desempeñan un papel fundamental en la digestión, el metabolismo, la función inmune y mucho más. Si algo interfiere en ese ecosistema, ya sea una infección o enfermedad, la salud se puede resentir de muchas maneras.

La idea detrás de los trasplantes fecales es que, en caso de microbiotas alteradas, la introducción de microorganismos intestinales sanos de otra persona a través de su caca será capaz de repoblar su tracto gastrointestinal con las bacterias beneficiosas que se está perdiendo. Es decir, que vendrían a ser los refuerzos que vienen a echar un cable cuando nuestra microbiota se encuentra diezmada.

Para hacer la infiltración, se mezcla la caca con una solución salina y luego se inserta por donde todos imaginamos. Si bien ha habido varios experimentos que han tenido cierto éxito en cuanto a lograr la pérdida de peso deseada, se trata de una práctica que ha permitido obtener buenos resultados a la hora de tratar infecciones intestinales, sobre todo. Aun así, hay que reconocer que el trasplante fecal tira para atrás.

Javier Sánchez | Madrid | Actualizado el 13/07/2018 a las 08:53 horas

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