Tranquilo, no se trata de hacer un 'sinpa'

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10 trucos (legales) para pagar menos en un restaurante

¿Se te va la mano en la cuenta y no entiendes por qué? Si la próxima vez que sales a comer o a cenar sigues nuestros consejos, pagarás menos. Palabrita.

Los restaurantes y la cartera no son amigos, para qué vamos a engañarnos. Tampoco es plan de dejar de salir a cenar por no gastar euros porque, al final, en serio, te llevas lo que te comes, unas risas con los colegas y el buen rato pasado. Eso sí, hay que dejar claro que hay maneras y maneras de gastar un poquito menos y aquí te las vamos a contar. Are you ready? Pues atento a los consejos para ahorrar.

Mesa de restaurante | Pexels

1. Mira las ofertas 'online'. No siempre ocurre, pero hay restaurantes que tienen ciertos descuentos si los reservamos a través de alguna web y, para otros, hay cupones que permiten disfrutar de platos gratis o incluso de dos por uno. Una sencilla búsqueda en Google nos permite acceder a estas ofertas que, a veces, hace que la cuenta nos salga un poco más económica.

2. No pidas pan para todos si no todos van a comérselo... En muchos restaurantes se cobra el servicio de pan por comensal y, muchas veces, si se sirve a cada uno un bollo, no se llegan a comer todos. Mejor calcular cuántos se van a comer entre todos y así pedir en relación a ello. Parece poca cosa, pero permite dejar algunos eurillos en el bolsillo.

3. Pide el agua... del grifo. Hay ciudades como Madrid en las que el agua del grifo tiene una gran calidad. Por ello, en muchas ocasiones no tiene mucho sentido pedir una botella de agua mineral. En la gran mayoría de los restaurantes no tienen ningún problema en servir una jarra de agua del grifo. Una manera tan buena como cualquier otra de ahorrar un poco en la cuenta.

Ojo al tamaño de las raciones. | Wikipedia

4. Pregunta por el tamaño de las raciones. Aunque en Estados Unidos es una costumbre muy habitual, aquí aún nos cuesta pedir la comida sobrante para llevar. No está de más informarse -preguntando al camarero- sobre el tamaño de las raciones para evitar pedir más de la cuenta. Hay platos que se pueden tomar horas después perfectamente, mientras que, en otros casos, -como las patatas fritas, por ejemplo- son irrecuperables.

5. Ojito con los aperitivos. Hay veces en las que un aperitivo llega a la mesa sin que sepamos si es un obsequio de la casa o si nos lo van a cobrar... Lo mejor siempre es preguntar y, en caso de que sea de pago, decidir entre todos si interesa tomarlo o no. Hay veces en las que un restaurante aprovecha para sacar así unos eurillos extra sin contar con el consentimiento del cliente.

6. Si no quieres tanto postre, comparte. No es solo un consejo interesante desde el punto de vista económico: muchas veces, los postres llegan después de una comida en la que ya hemos cubierto todas nuestras necesidades nutricionales y calóricas, así que con los postres conviene ser prudente. A veces, pedirlos para compartir es la mejor táctica para evitar comer y pagar de más.

Postres | Postres

7. Calcula si te interesa el vino por copas o por botella. Hay veces en las que pedimos el vino por botella por pura inercia o recomendación del camarero sin tener en cuenta cuánto vamos a beber. El resultado final es que queda media botella que, por supuesto, hemos pagado y que nadie se va a tomar. A veces, es mejor pensar antes si nos interesa pedir el vino por copas para luego no tener que beber por beber o dejar parte sin tomar...

8. Revisa la cuenta. Aunque no tiene por qué pasar nada, hay veces en las que un plato o una cerveza de más puede aparecer en la cuenta. No se trata de un ejercicio de mala intención por parte del camarero o el dueño del restaurante, sino de un simple error. Revisar la cuenta es un ejercicio que no debe darnos vergüenza hacer. Al fin y al cabo, casi siempre suele estar bien.

Revisar la cuenta siempre es una buena idea. | Wikipedia

9. Acude cuando haya menú. A veces, la mejor manera de hacer la primera toma de contacto es a través del menú. Por un lado está el del día y, por otro, menús más especiales pero que permiten ahorrar algo de dinero en la factura. No suelen estar disponibles en fin de semana, eso sí, pero, a veces, merece la pena acudir a mediodía o los días laborables para un primer vistazo.

10. Si hay algo fuera de carta... pregunta por el precio. Situémonos: te sientas a la mesa, miras la carta y, como colofón, el camarero te suelta eso de "... y fuera de carta: besugo salvaje". Lo pides y, claro, te llevas un disgusto al ver lo que cuesta el pescadito de marras. Mejor preguntar por cuánto anda la "sugerencia". Si no lo haces, puedes acabar teniendo que empeñar las joyas de la familia para pagar.

Javier Sánchez | Madrid | Actualizado el 07/06/2018 a las 17:46 horas

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