Se desata el Apocalipsis en 'Top Chef' por @diostuitero

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@DIOSTUITERO COMENTA EL PROGRAMA

Se desata el Apocalipsis en 'Top Chef' por @diostuitero

Avanza 'Top Chef' y todavía quedan concursantes que no han perdido los nervios con Filippetti. Cada día admiro más su actitud zen ante la vida: su calma impasible y su beatífica sonrisa en los momentos más comprometidos, son la envidia del mismo Buda. No descarto que se trate de la reencarnación argentina del Dalai Lama.

Ahora que caigo, el Papa también es argentino, y el Mesías del fútbol lo mismo: ¿será el país sudamericano la nueva Meca de la espiritualidad? ¿Deberían trasladar el Vaticano a Buenos Aires? ¿Sonarán mejor las canciones de misa a ritmo de tango? ¿Será sustituido el cordero de Dios por la carne de vaca argentina?

Perdón, volvamos al programa, que se me va el santo al cielo. Ya vamos por el sexto, lo que me da cierto miedo, porque el seis es el número del diablo. El siete es el número divino por excelencia, que significa la perfección. Pues bien, el seis es el número que antecede al siete, a lo perfecto, y por tanto símbolo de lo imperfecto. ¿Qué sucesos apocalípticos nos deparará esa nueva entrega de 'Top Chef'?

Para más INRI, en esta ocasión se va a producir una guerra: "la guerra de los restaurantes". Si en el Apocalipsis mi ejército de ángeles se enfrentaba a Satán, en esta ocasión la mitad de los chefs lucharán bajo la bandera del restaurante de Paco Roncero en la terraza del Casino de Madrid contra la otra mitad que lo hará bajo las órdenes del General Chicote, desde su famoso Yakiroto. ¿Desatarán el fin del mundo con algún plato imposible?

Desde aquí me atrevo a realizar las siguientes profecías:

  • Víctor, que gusta de referirse a sí mismo en tercera persona, será el evangelista que narre este nuevo Apocalipsis. Ya tiene cogido el estilo literario bíblico.
  • De este nuevo programa sólo sabemos que se producirán grandes discusiones en los fogones, hasta el punto de que Paco Roncero se negará a sacar a los comensales los platos preparados por su equipo. ¿Por qué? ¿Qué terrible criatura habrán engendrado nuestros concursantes en la cocina? ¿Será la Bestia, el Anticristo de la alimentación? ¿Después de la pizza con piña habrá inventado esta vez la piña con pizza? ¿Quizá una tortilla de patatas con huevos de dinosaurio?
  • Mi apuesta es que en este programa por fin logran abrir la olla express del programa anterior, y de sus profundidades surge el cardo que estaban cocinando, evolucionado en un terrible monstruo carnívoro de tres cabezas que amenaza con devorar a todos los comensales. En una rápida maniobra, Montoro, jefe de cocina a los nueve años y maestro de Ju-Jitsu a los once, acabará con el monstruo y lo convertirá en una estrella Michelín, para gran solaz de Víctor, muy aficionado a estos juguetitos.
  • Como todo Apocalipsis, tras grandes aventuras y sucesos sobrenaturales, como que Rakel no se pone nerviosa por una vez, se produce un final feliz. Igual que en la Biblia los muertos resucitan de sus tumbas, los concursantes expulsados regresan de su expulsión y se unen a los supervivientes. Todos juntos cocinan la paella más grande del mundo. Sin arroz, por supuesto, que somos chefs. El programa termina con Satán lavando los platos, mientras refunfuña como siempre. Para que no proteste le invito a un choricillo al infierno.

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