La madrugada del 10 de octubre, José Bretón preveía que iba a ser detenido y borró muchas llamadas de su teléfono móvil, dejando algunas que le interesaban para demostrar una coartada.
Sin embargo tras su detención, el juez pone en custodia el teléfono móvil de José Bretón y se lo da a Rafael Bretón advirtiéndole de que era una prueba y que el móvil no debía ser manipulado.
No obstante, tras analizar el teléfono móvil de Bretón se ha podido recuperar hasta 103 llamadas y mensajes que fueron eliminados. Si se demuestra que estos mensajes fueron eliminados mientras Rafael Bretón, el hermano de José, custodiaba el teléfono, este podría imputarse un delito de obstrucción a la justicia.
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