La envidia deportiva es una enfermedad que va por barrios y por países. Ahora, más allá de los Pirineos todo lo que suene a español provoca insultos, abucheos e inquina en dosis, cuanto menos, poco objetivas o recomendables.
Nadal es una leyenda del deporte respetado en todo el mundo, menos en Francia donde, haga lo que haga, es abucheado año sí y año también. Quizá por el aburrimiento de verle ganar siempre o porque un tenista francés no logra el triunfo en París desde hace 28 años, cuando Rafa ni siquiera había nacido.
Aunque hay quien opina que la ojeriza francesa viene de más lejos. Unos apuntan a los tiempos de Daoiz y Velarde, cuando los franceses se llamaban gabachos y los desarrapados españoles le dieron lo suyo al orgulloso ejército de Napoleón.
Siglos después, el orgullo patrio se dirime, afortunadamente, en las canchas de juego. Y aunque las comparaciones son odiosas, seguro que mientras nuestros deportistas triunfan en todas las disciplinas deportivas, los franceses ..........
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