La cruda realidad es demoledora. Ocho de cada 10 establecimientos tira directamente la comida a punto da caducar o con desperfectos en el envoltorio. El perfil de los que van a por comida ha cambiado y ya no son inmigrantes, sino los propios españoles quienes acuden a rebuscar entre los cubos de basura para encontrar algo qué llevarse a la boca.
Fruta, pescado, carne, cualquier cosa vale para saciar el hambre de familias enteras. "No hay trabajo, dinero y tengo que alimentar a una familia. Lo estamos pasando muy mal", aseguran aquellos que rebuscan entre los contenedores. Cada vez son más las personas que acuden a los lugares donde los supermercados tiran lo que ya no les vale, para encontrar algo con lo que alimentarse. "Al principio me daba vergüenza, pero después te acostumbras. No estás haciendo mal a nadie. No robas nada, ni le quitas nada a nadie", dice uno de los que allí acuden.
Según el último informe de Cáritas, esta organización ha triplicado el número de personas a las que atendía antes de la crisis. Reconocen que se encuentran desbordados.
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