Sonia fue operada en 2006 en la clínica Dual de Valencia. Es una de las muchas mujeres que ha sufrido la rotura de sus prótesis PIP. Este suceso le ha producido un grave trastorno emocional por el que está en tratamiento psiquiátrico.
Sonia no puede ni acercarse a la playa porque se avergüenza de sus pechos. Pero no es la única, de las 30.000 mujeres afectadas en España muchas tienen graves secuelas psíquicas.
Hemos contactado también con el doctor Serra que ha ayudado a muchas de las mujeres afectadas por las prótesis PIP.
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