VENDER COBRE, UNA TAREA SENCILLA

VENDER COBRE, UNA TAREA SENCILLA

Muchas chatarrerías no cumplen la ley

La Ley obliga a los chatarreros a pedir el DNI a las personas que acuden a sus establecimientos a vender. Los datos del vendedor van a un libro de registro que la Policía puede examinar para cotejar que las partidas de cobre, su origen y sus vendedores son legales. Pero no todas las chatarrerías operan correctamente.

Nos desplazamos a una chatarrería de la que el propio sector sospecha que compra cobre robado. El establecimiento se encuentra en un polígono industrial de un pueblo de Madrid y situado, irónicamente, en la calle del Cobre. Queremos comprobar si sus procedimientos de control se ajustan a la ley. Para ello, pretendemos vender cobre que previamente hemos comprado legalmente.

Los chatarreros separan el cobre que llevamos. Lo más valioso son los tubos limpios. Los cables que aún están recubiertos de plástico son más baratos. En la chatarrería no existe ningún cartel que advierta de la obligación de presentar el DNI para vender metal. Ofrecemos un nombre, un apellido y un DNI falsos. En ningún momento la mujer nos pide el carné para comprobar nuestra identidad. Lo vendemos y nos vamos. En caso de que el cobre hubiera procedido de un robo y la policía lo hubiese investigado, nuestra falsa identidad no le habría llevado a ninguna parte. La única prueba de la transacción es un recibo, en el que no figura ni el nombre ni el número de identificación fiscal de la chatarrería.

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