Modesta tenía que haber entrado en prisión hace unos días para cumplir una condena por tráfico de drogas. Sin embargo, el apoyo familiar y vecinal ha logrado la suspensión temporal de la orden,pero no la revocación de la orden.
La historia de Modesta es desgarradora. Ella confiesa que tuvo que dedicarse al tráfico de drogas para alimentar a su familia. "En el piso donde yo vivía se vendía droga y me dijeron que podía vender un gramo o medio gramo para dar de comer a los niños".Sin embargo, Modesta asegura que la condena que se le ha impuesto es injusta porque la droga que se encontró en su casa, un gramo, pertenecía a su hijo.
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