Lo joven Felisa, de 18 años, se marchó de su domicilio el pasado 31 de mayo para entrar en un convento donde permanece desde entonces. Sus padres, desesperados, han decidido llamar su atención con una huelga de hambre porque, aunque la adolescente se comunicó ayer con ellos por teléfono y les indicó que se encontraba bien y que su decisión ha sido por vocación, Jesús y Paqui aseguran que mientras lo decía estaba llorando.
"Te esperamos en Zuheros, te esperamos en casa, necesitamos hablar contigo", afirma su madre, visiblemente afectada por la marcha de Felisa. Asimismo, el padre desmiente que la joven no esté integrada en la familia, tal y como se ha rumoreado. No obstante, Jesús y Paqui tan sólo piden una conversación con su hija y si ésta está realmente convencida de que quieje ser monja ellos no se opondrán a su decisión.
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