Un particular alquila una habitación en su casa, pero en lugar de pedir dinero, pide sexo. Llamamos a la persona que ofrece este intercambio. “Por sexo tienes derecho a tu habitación y a la casa” dice por teléfono.

Nuestra compañera fue al encuentro de esta persona que ofrece una habitación a cambio de sexo y habló con él sobre las condiciones. “Estarás en casa y serás la mujer de la casa, pongamos (sexo) tres veces a la semana”.

A la pregunta de por qué no paga a una prostituta contesta “¿Para qué quiero pagarle a una prostituta? No tengo necesidad, lo que necesito en una mujer que me lo haga cuando me apetezca”. Un trato que según él las dos partes ganan “Tú vivirás bien y yo también”.

Y hemos hablado también con mujeres que han aceptado alquilar una habitación a cambio de sexo. Testimonios reales de mujeres que han aceptado pagar con sexo el alquiler “lo hice en un momento de necesidad. Solo por tener un techo te sientes utilizada”.

Una de ellas nos cuenta que en algunos casos las trataban de esclavas “me dejaban salir 2 horas al día, tienes que estar 24 horas ‘trabajando’”, nos cuentan.