Hace apenas 3 meses conocíamos el caso del pequeño Raúl, un crio de 4 años que tras sufrir una falta de oxígeno a los dos días de nacer, le produjo una parálisis cerebral que le impide caminar y hacer las actividades de cualquier niño de su edad. Ahora hemos vuelto a Bailén, el pueblo donde reside junto a su familia, para comprobar cómo le ha cambiado la vida a Raúl y a los suyos.
La Asociación de Aitana, "Tapones solidarios para una vida" fue la encargada de correr con los gastos de adquisición de esa silla, mientras que la empresa de salvaescaleras ThyssenKrupp se comprometió a instalarla y hacer el mantenimiento de forma gratuita de por vida. "Raúl está encantado con la silla y no para de pedirnos que le subamos y bajemos como si se tratara de un viaje", ha dicho una satisfecha María José, la madre del pequeño Raúl. "Lo cierto es que esta silla nos ha cambiado la vida a todos"
Por su parte, Luis, el padre de Aitana y la propia hija, han asegurado desde Bailén que "todavía queda mucho trabajo por hacer. hay otros muchos casos. Aitana ya es capaz de subir escaleras y todo va fenomenal", ha asegurado su padre.
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