Pederasta Ciudad Lineal

Pederasta Ciudad Lineal

Desvelamos el atraco que llevó a prisión a Antonio Ortiz

Antonio Ortiz se vio involucrado en un robo con violencia. Espejo Público ha accedido en exclusiva al escrito de calificación y a la sentencia. Además hemos accedido a los informes psicológicos del pederasta durante su ingreso en prisión.

En 2009 Antonio Ortiz, (alias Piolín) y 3 cómplices más se dirigen a su objetivo. Una empresa de compraventa de inmuebles, con mucha solvencia en el noroeste de Madrid. A cara descubierta uno de los imputados llama a la puerta de la empresa seguido otro de los acusados. Abre una empleada, una mujer embarazada, primero la zarandean y después la encañonan con un arma. Con una agresividad extrema, amenazan a otra trabajadora a la que también amedrentan con un arma. Acompañadas de las dos mujeres se dirigen a la oficina del director en busca de la recaudación. A punta de pistola el director les entrega la caja de caudales que contiene un exiguo botín: tan solo 100 euros. Las tres víctimas escapan y logran ver parte de la matrícula del Audi 6 en el que Antonio Ortiz ha esperado acompañado del cuarto hombre mientras se cometía el atraco.

Describen también las víctimas con todos detalles la ropa que llevan los atracadores. Uno solo de los autores reconoce los hechos y exculpa a Piolín al hombre que 5 años después conoceremos como el pederasta de Ciudad Lineal.

También hemos accedido a un manuscrito de Antonio Ortiz en prisión. Una especie de diario de sus actividades en la cárcel, escrito de su puño y letra, en el que se puede observar la vida que el pederasta llevaba durante su reclusión.

Trabajos, actividades, cursos y estudios desde el día de mi ingreso hasta la fecha actual.  Así comienza Antonio Ortiz esta nota escrita de su puño y letra. Un manuscrito municiono, detallando incluso las fechas de todas las actividades que realizó mientras estuvo en prisión condenado por abusar de una niña de siete años. Pena que cumplió en dos cárceles distintas, Soto de real, la misma en donde permanece  por ahora ingresado, y la de Aranjuez. Una de las prisiones a donde se baraja su traslado.

Antonio Ortiz sintetiza todo de una forma muy ordenada, diferenciando según el centro penitenciario la actividad realizada y distinguiendo de qué labor se trata en cada momento: trabajos, cursos, actividades. Una vida muy ajetreada la de Ortiz dentro de prisión llegando incluso a realizar distintos estudios como por ejemplo de pedagogía. Y como no, dentro de sus actividades diarias, no podían faltar las dedicadas a su culto al cuerpo: atletismo y musculación.

Pero este manuscrito dice mucho más de Antonio Ortiz. Lo desvela su letra. Una letra escrita toda en mayúscula y que revela a un hombre manipulador, inestable, enérgico y explosivo. Un peligroso comportamiento del que también alertaron distintos psicólogos y trabajadores sociales durante su paso por prisión. En los informes psicológicos Antonio Ortiz no admite haber cometido el delito, mostrándose incapaz de afrontarlo. Un comportamiento del que vuelven a alertar 3 años después, en este otro informe.

Así definen su personalidad: justificativo y autoexculpatorio ante el delito, con escaso sentimiento de culpa. Su frialdad emocional se repite meses después, en agosto de 2003. No sólo se recoge en su informe psicológico que Ortiz asegura no recordar los hechos, sino que advierten además de que no ha realizado ningún tratamiento psicológico específico para agresores sexuales. De hecho, entre todas las actividades que él mismo anota en su manuscrito, no hay rastro de tratamiento alguno. Una negativa que se mantiene otros 3 años después. Aún así, en agosto de 2008 Antonio Ortiz obtendrá la libertad condicional y al poco conseguirá la libertad absoluta. Libre sin someterse a ninguna terapia.

Pendientes de la declaración de las víctmas

En Plaza De Castilla se espera el testimonio de las pequeñas atacadas por el pederasta.  Se van a sustituir las togas por ropa de calle y existen varias medidas para proteger a las pequeñas.

Espejo Público ha hablado con Luis, el padre de una de las niñas que tendrá que declarar. “Le van a dejar en una sala incomunicada con una psicóloga para reconocerlo", nos explica qie no se le ha preparado antes psicológicamente, "ella está muy tranquila, va a estar en una sala viendo imágenes para ver si le reconocen”.

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