José Bretón volvió a las Quemadillas sin inmutarse. El juez del caso le llevó junto a los restos de la hoguera en que presuntamente incineró a sus hijos y no se derrumbó en ningún instante.
Puede que Bretón no haya confesado directamente. Pero hay algo que no ha podido controlar: la reacción natural de su cuerpo, que le ha jugado una mala pasada
Concretamente durante uno de los registros en la finca de las Quemadillas. El geofísico Luis Avial, quien ha facilitado el georradar, se percató de este pequeño detalle. La cámara termodinámica captó el "sofocón" de Bretón. El padre de los niños no estaba enfermo, no tosió ni se quejó. Pero marcaba una temperarura 1,9 grados más que los agentes que le acompañaban. Concretamente 39 grados. Aparentemente estaba tranquilo pero su cuerpo parecía en ebullición.
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