Para empapelar la pared, eliminamos el papel de pared antiguo mediante un rodillo con agua jabonosa y una espátula. Para conservar los muebles y darles un toque nuevo, utilizamos una selladora para la aplicación posterior de un esmalte. Transformamos después una puerta vieja en un cabecero para la cama apartando los cristales y decapado la puerta (eliminar la pintura) a través de una pistola de calor y con ayuda de una rasqueta y un cepillo. Así, conseguimos recuperar el color original de la madera de pino y colocamos unos tableros tapizados con un retal de color gris en los huecos que han dejado los cristales.
Por último, creamos unos adornos de navidad con cartulina mediante un ejercicio papirofléxico y utilizamos los sobrantes del papel de pared nuevo para enmarcarlos y dar un efecto original y sorprendente a la habitación. Un trabajo muy elaborado, pero también muy económico, que le ha dado al dormitorio el toque romántico que Diana deseaba.

Un dormitorio muy hogareño
Transformación total de un baño sin obras
Un taller de costura ordenado y alegre en casa
Reforma total de un cuarto de baño
Una habitación totalmente renovada
Modernizando el baño de Leire