Los integrantes de la banda estaban perfectamente organizados:
Kim Schmitz, alias 'dotcom' era el cerebro. Ex hacker, amante de los coches de lujo y las televisiones gigantes, Schmitz tenía residencia en Hong Kong y en Nueva Zelanda, ciudadanía alemana y finlandesa y varios millones en su cuenta bancaria. Schmitz era la cara visible, pero detrás había más gente.
Mathias Ortmann era el director técnico y cofundador de Megaoupload. La conversación que mantuvo con Van Den Kolk, el programador, es para el FBI una clara prueba incriminatoria: "Tenemos un negocio curioso, somos piratas de la era moderna", aseguraban. Los correos electrónicos también son parte de una gran carpeta de pruebas.
Finn Batato es el creador de la estructura financiera: Existen 60 cuentas repartidas por todo el mundo, que les permitieron facturar más de 500 millones de dólares.
No les daba ningún tipo de pudor jactarse y reconocer a lo que se dedicaban. Sin embargo, el exceso de confianza fue su perdición:
El auto del juez lo dice claro: Han almacenado copias de contenido protegido por derecho de autor en suelo americano, y eso es delito.
Pero también hay miles de transferencias realizadas desde EEUU a medio mundo. Suman más de 100 millones de dólares y, para las autoridades, es un claro caso de blanqueo de capitales.
Cometieron un terrible fallo: Uno de los 1700 servidores que almacenaban información estaba ubicado en Virginia (EEUU). Fue la llave para cursar la orden de detención internacional.
Hasta el momento sólo han sido detenidos cuatro de los responsables de la trama. El FBI y la Interpol buscan a además a Julius Bencko, eslovaco y diseñador gráfico de Megaupload; Sven Echternach, Alemán y jefe de Desarrollo de Negocios; y a Andrus Nomm, estoniano residente de Turquía y jefe de la División de Desarrollo de Software. Los tres están fugados.
El avión solar que funciona de noche
Una app permite ver como será el futuro, tras el cambio climático
artCircles: The App Review
Hiro, un robot humanoide diseñado para trabajar con personas
Europe in 8 bits: ¿quieres escuchar música con antiguas consolas?
Azafatas virtuales para Barajas
Moralzarzal vive conectado
Ulises y Ainhoa pasan página
Un 'software espía' determina la productividad