Cada uno se decanta por lo que tiene más cerca. Algunos eligen el nombre de sus hijos, otros optan por su número de teléfono, hay quienes prefieren utilizar su fecha de nacimiento, las combinaciones de las contraseñas que usamos en internet son infinitas. Sin embargo, en algunos casos la originalidad brilla por su ausencia y todos caemos en los mismos tópicos.
Tal y como asegura Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, el riesgo de tener una clave débil no solo radica en que te saquen el dinero del banco sino en que "suplanten tu identidad en internet, la clave debe de ser potente y no ofrecérsela a nadie", recalca este experto.
Hasta el nombre de Michael Jackson entra en la lista de las más inseguras. Todavía no estamos convencidos de los riesgo que implica tener una clave débil y apostamos por la facilidad para recordarla antes de la seguridad. Preferimos escribir el famoso 123456 antes que usar combinaciones alfanúmericas. En otros casos optamos por motes o cuatro números capicuas.
La mayoria de los usuarios se niega a cambiar sus contraseñas por alternativas más complicadas. En la red existen programas gratuitos que nos facilitan claves. Simplemente con hacer un click, aunque para algunos lo más fácil es usar la mima contraseña para todo. Si su clave es el nombre de su perro, su fecha de nacimiento o esta en la lista de las peores 25 combinaciones, es mejor que cambie su contraseña, a menos que quieras ser un blanco fácil para los 'hackers'.
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