Los vecinos de El Salobral han vivido dos días bajo la tensión y el miedo de saber que en sus calles estaba escondido un hombre armado con un fusil y una pistola. Tras siete horas encerrado en una caseta de caza Juan Carlos Alfaro decidió poner fin a una dramática historia que él mismo comenzó el pasado sábado.
Guardia Civil y familiares centraron sus esfuerzos en conseguir que Alfaro se entregase, y hubo momentos en los que parecía que era lo que iva a ocurrir, sin embargo pasadas las 15:00 horas el asesino de la joven de 13 años se pegaba un tiro en la cabeza. Fue atendido por una UVI móvil y trasladado al hospital en helicóptero. Los médicos intentaron reanimarlo, pero todos los esfuerzos fueron en vano.
La cara y la cruz de una trágica moneda. Mientras la familia del asesino decidía donar los órganos de Alfaro, los vecinos de El Salobral lloraban en su último adiós la pérdida de las dos víctimas de esta historia. El Salobral ha decretado dos días de luto.
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