Empezó probando con hongos y decidió plasmar sus múltiples formas y dimensiones sobre un lienzo. Así fue como Carlos Magan descubrió un nuevo mundo totalmente desconocido para él, pero decidió ir más allá. Apostó por incorporar a sus obras la seda de los propios gusanos de seda.
Un trabajo creativo donde la planificación juega un papel destacado al comienzo de cada primavera y hace más de 19 años. En paneles previamente tintados de un color oscuro se divide en secciones la estructura de cada cuadro para facilitar el trabajo de los gusanos. A partir de ahí, más de 140 mil gusanos se ponen a generar seda.
Carlos asegura que la propia índole de los gusanos le anima y empuja a seguir trabajando en la creación de sus cuadros. Que son obras cargadas de incertidumbre porque “nunca sabes cómo van a acabar”. Auque eso sí, todos los cuadros tienen su sello final.
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