EL ARTE DE ASAR UN BUEN LECHAZO

EL ARTE DE ASAR UN BUEN LECHAZO

Trucos y consejos para cocinar el famoso lechazo de la raza Churra, autóctona de tierras castellanas que baña el Duero

Hasta el 30 de junio la localidad burgalesa de Aranda de Duero acoge a miles de visitantes que llegan para degustar su famoso lechazo, el plato estrella convertido en seña de identidad de la gastronomía arandina.

Se trata de unas jornadas donde se pueden degustar menús por 37 euros en los que además del asado, la lechuga de Medida, la torta de Aranda y como, no, el vino, Ribera de Duero para regar la comida, platos sofisticados con el leit motiv del lechazo churro.

El Lechazo Churro es el cordero lechal de la Raza considerada de las más antiguas de la Península. Alimentado por su madre exclusivamente con leche materna sin piensos ni productos artificiales. Se sacrifica cuando alcanza los 10-12 kg de peso, a los 25-30 días de edad. Es el cordero lechal que se utiliza tradicionalmente para elaborar el famoso lechazo asado de Aranda alabado por asadores, chefs y críticos gastronómicos por sus características únicas.

Su preparación, aunque sencilla, es todo un arte. Según los trucos y consejos que nos facilita el cocinero Joaquín Alonso, solo agua y sal acompañan a las dos `piezas´ en las que se divide el lechazo (delantero y trasero) en su paso por el horno; pero no un horno cualquiera, el tradicional horno de leña es el que le otorga su tradicional sabor y punto.

La leña de encina es la elegida para asar este tipo de carne. Una leña con gran poder calórico, robusta y que permite que sus brasas mantengan una temperatura constante de 200 grados durante el proceso de cocción.

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