Un abogado de oficio, un servicio de ayuda a domicilio y hasta las entradas de teatros y museos. La mayoría de ciudadanos desconoce cuánto cuestan a las arcas públicas las prestaciones que reciben.
Por esa razón, la Junta de Andalucía generaliza llamadas facturas en la sombra. Emitirá casi cuatro millones de recibos informativos. Quien visite un museo sabrá que su entrada cuesta realmente 20 euros, los padres conocerán que el transporte escolar de sus hijos ronda los 700 y los universitarios recibirán una factura con el precio real de su matrícula, unos 5 mil euros.
"Me parcece muy bien que sepamos cuánto cuestan los servicios", comentan un ciudadano. "Me parece ridículo que la Junta se gaste dinero en esto", opina otro. La comunidad valenciana fue la primera que puso en marcha la factura en la sombra en 2003 para informar a los pacientes del coste de su atención sanitaria.
Desde entonces, otras comunidades aplican este sistema y lo extienden. Más de un estudiante del Grado en Música se ha sorprendido al recibir esta factura informativa en Madrid. En ella figura el precio real de su plaza. Ronda los 13 mil euros. Una fórmula importada de los países nórdicos que busca, sobre todo, aumentar la transparencia en los servicios públicos.
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