La historia de Santiago, un ingeniero técnico industrial que realizó el Camino de Santiago, es de aquellas inverosímiles. Santiago decidió comenzar a vivir en un nicho del cementerio de Fisterra, en la Coruña, al enamorarse de las vistas y belleza del lugar.
El camposanto, diseñado por el arquitecto gallego César Portela y en el que todavía no hay nadie enterrado, encandiló a este hombre que optó por no regresar a casa e instalarse allí. Una decisión que, según Santiago, nada tiene que ver con una 2mala situación económica".
"Estoy muy feliz. Me parece un sitio perfecto para disfrutar del mar. No fue por necesidad, me habían ofreció otros lugares pero elegí este. No ha sido por situación de la crisis", reconoce Santiago.
El propio Santiago se toma con humor su estancia en un lugar frio, oscuro y con goteras. Aspectos que no son relevantes para este peregrino. "Aquí en el nicho no entra ni la humedad ni el viento. Hay un agujero en el fondo y es que creo que dentro de poco me van a instalar el gas", bromea Santiago, quien asegura haber compartido el nicho "con dos chicas".
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