Son miles los caminantes que día tras día se acercan a la capital gallega para llegar a la catedral con una promesa. Cada uno tiene una historia y algún que otro sueño que cumplir.
Peregrinos de cuatro patas, ancianos, jóvenes, niños y bebés que caminan cientos de kilómetros con el único objetivo de arribar a Santiago, sintiéndose así recompensados el resto del año.