A las diez de la mañana ha llegado a los juzgados el furgón policial con los tres detenidos: el patriarca de la familia Vargas y sus dos hijos.
La policía ha desplegado un gran dispositivo para evitar altercados entre los dos clanes gitanos. A pesar de que cuando salió el primero no ocurrió nada, al llegar los otros acusados, la tensión creció, y el ambiente se llenó de gritos y amenazas.Fue necesaria la intervención del patriarca, para calmar y apoyar a los más de 40 familiares que allí se presentaron.