antena3.com | Madrid | Actualizado el 05/02/2010 a las 00:00 horas
El niño Edgar Hernández enfermó el pasado mes de abril, hace ahora casi un año, tenía tos y fiebre, los mismos síntomas que otros 600 habitantes de un pueblo llamado La Gloria, en el estado mexicano de Veracruz. Su madre le llevó a la clínica y allí le recetaron unos medicamentos y se recuperó. No sabían que una muestra de su sangre había sido enviada a Estados Unidos y que en ella encontraron un nuevo virus, el H1N1. Se convertía así en el Paciente 0 de la gripe A.
El virus se propagaba rápidamente por todo el mundo. Primero Estados Unidos, después Canadá, luego se halló un caso en Albacete y de ahí, Europa entera. El mundo se contagiaba de un miedo que calaba en las sociedades y los Gobiernos se preparaban para lo peor. España ha gastado 333 millones de euros en una vacuna para un virus cuya tasa de letalidad es del 0,018%.
Paralelamente, en el mes de mayo la OMS cambiaba la definición de pandemia. Ya no hacía falta que el virus fuera letal. Bastaba con que se propagara rápidamente, como un estornudo. Así, el 11 de junio la directora general del Organización Mundial de la Salud elevaba el nivel de alerta al máximo, al 6. Se declaraba oficialmente la pandemia.
"La elevación del nivel de alerta del 5 al 6 supone un mensaje a todos los países para que mantengan la vigilancia porque el virus de la gripe a H1N1 está lleno de sorpresas", aseguraba Margaret Chan.
La OMS predijo que, desde junio a diciembre iban a morir 150 millones de personas en todo el mundo. Esto es más que las que causaron todas las pestes de la Edad Media juntas. A día de hoy, han muerto entre todos los países 15.000 personas.
Las cifras hablan por sí solas. También las de las cuentas de resultados de las grandes farmacéuticas, ya que las ventas de Tamiflú han crecido un 400%.
En España se han vendido alrededor de 15 millones de mascarillas, unos 25 millones de desinfectantes de manos, otros tantos de guantes de látex y más de 4.000 respiradores artificiales. Cada vez son más las voces que critican la gestión de la OMS y que hablan del "negocio del siglo".
"La fórmula es sencilla: Crea el problema, infunde todo el temor posible y luego vende la solución". La cita es de Pedro Caba, médico español y ex vicepresidente de la OMS. Él lo tiene claro: "Nos han tomado el pelo".
Pero la cosa va mucho más allá. Esta misma semana el Consejo de Europa ha iniciado una investigación que promete llegar al fondo. La encabeza el epidemiólogo alemán de 62 años Wolfgang Wodarg y preside la Comisión de Salud del Consejo. Acusa directamente a la OMS de organizar una psicosis mundial perfectamente orquestada y señala, con nombres y apellidos, a asesores, de este organismo con intereses económicos en la industria farmacéutica.
Apunta sobre todo a Albert Osterhaus, apodado el "doctor gripe". Y es que a él le debemos la detección de la temida gripe aviar y del Síndrome de Insuficiencia Respiratoria. También fue él quién alertó a la OMS de la letalidad del nuevo H1N1.
El virólogo holandés se defiende, pero lo cierto es que, además de asesor de la OMS, es accionista mayoritario de una empresa farmacéutica y que el parlamento de su propio país le investiga en estos momentos por lo mucho que ha crecido su cuenta corriente desde que se declaró la pandemia.
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