Las dos horas que duró el registro en Las Quemadillas se han centrado en una hoguera, la misma de la que se extrajeron en la primera inspección del 10 de octubre los huesos que según ahora el informe del forense Etxeberría son con toda seguridad humanos y que la Policía Científica ya desde el principio descartó por considerarlos de animales.
La mesa metálica hallada junto a la supuesta hoguera también puede arrojar pistas. José Bretón pudo utilizarla para fabricar una especie de horno crematorio. Además, se ha vuelto a remover la tierra de alrededor de la hoguera y se han extraído muestras y recogido bidones y palas.
El padre de los niños, José Bretón, ha estado presente durante todo el registro, sin derrumbarse en ningún momento sigue manteniendo su inocencia. Los huesos quedaron incinerados por lo que los forenses tienen claro que no podrán determinar ni el momento ni forma de la muerte. Que se pueda imputar a Bretón por homicidio o asesinato dependerá de lo que arrojen las nuevas pruebas.
Mientras los padres de José Bretón se han refugiado en su casa de Córdoba. En la calle la indignación de los vecinos se mostraba con pintadas. En paralelo al clamor contra Bretón, se suceden muestras de cariño para la familia materna.

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