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INMIGRACIÓN

Una oleada de inmigrantes alcanza las 800 personas que llegan a nuestras costas

El pasado lunes llegaron a la costa de Tarifa 299 inmigrantes, en las siguientes 24 horas se han registrado más de 800 inmigrantes más que han intentado llegar a España por mar, lo que supone la mayor oleada desde el año 2006.

El "blindaje" de las vallas de Ceuta y Melilla no ha desanimado a los inmigrantes a intentar el salto a España por esa vía. Pero el buen tiempo ha abierto otra y, noche tras noche, decenas de ellos cruzan el Estrecho en frágiles embarcaciones en una nueva oleada que recuerda las de años pasados.

Mientras más de 835 inmigrantes intentaban superar de madrugada la valla de Melilla, aunque solo una treintena lo conseguía, 78 balsas casi de juguete navegaban en mitad del Estrecho con 681 inmigrantes que fueron rescatados por Salvamento Marítimo, después de recibir llamadas de socorro desde las propias embarcaciones.

Zarpan al anochecer desde las costas norteafricanas, aprovechan la noche para navegar y pasar más desapercibidos

Se trata de la segunda oleada en 24 horas que deja más de 1.000 subsaharianos llegados por mar. Una vuelta a cifras de hace años que pone de manifiesto la incapacidad para controlar desde Marruecos la salida de los inmigrantes africanos, en esta ocasión en pequeñas barcas, frágiles, y desde las que suelen pedir ayuda a Salvamento Marítimo, al 112 o a las asociaciones humanitarias.

Varias razones explican estos últimos intentos de entrar en España y una de ellas, en la que coinciden las fuentes consultadas, es el buen tiempo, una circunstancia que permite a los inmigrantes abordar su peligrosa travesía con menos dificultad.

No hay que olvidar, dicen las fuentes, que se trata de pequeñas embarcaciones "muy frágiles" en las que apenas caben diez personas y que pueden ser más difícilmente avistadas, dado su tamaño, por los sistemas de vigilancia.

Zarpan al anochecer desde las costas norteafricanas, aprovechan la noche para navegar y pasar más desapercibidos, y se guían, en el caso del Estrecho, por los faros de Punta Tarifa y los de Punta Carnero y Punta Europa, a ambos extremos de la bahía de Algeciras. Se trata de buscar el trayecto más corto posible, casi en línea recta, para alcanzar las costas gaditanas.

La amable climatología les invita a emprender estos días su particular travesía, pero las fuentes recuerdan que para este fin de semana está previsto viento de Levante y previsiblemente se reducirán a la mínima expresión los intentos de alcanzar la costa española.

En ocasiones las barcas tipo 'toy' son lanzadas desde barcos nodriza, como pudo ocurrir ayer dado el alto número de ellas que cruzaron el Estrecho a la vez, aunque este extremo no se ha confirmado.

Hay otro motivo que esgrimen algunas fuentes para explicar este repunte que, de seguir así, podría volver a dibujar una curva ascendente, aunque sin llegar al pico más alto que se alcanzó en 2006, cuando 39.180 inmigrantes quisieron llegar a España a través de sus costas -de los que 31.678 lo hicieron por Canarias-, pero sí superar el mínimo histórico del año pasado (3.237).

Y ese motivo tiene que ver, según han subrayado fuentes cercanas a los servicios de rescate y de la investigación, a la propagación por el "boca a boca" de la alta posibilidad que tienen los inmigrantes de ser rescatados en aguas españolas y ser evacuados después a un centro de estancia temporal y, por tanto, conseguir quedarse en nuestro país el mayor tiempo posible.

Tienen más posibilidades de perder la vida en el agua que en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.

Tanto es así, que los propios inmigrantes que cruzan el Estrecho, conscientes de esas posibilidades, son los que avisan desde sus teléfonos móviles al 112 de su situación de riesgo, conocedores de que ya en aguas territoriales españolas (que comienzan muy próximas a Marruecos), España tiene la obligación de efectuar el rescate.

Como las embarcaciones de Salvamento Marítimo -las que más actúan en esa zona- y de la Guardia Civil no pueden entrar en los puertos marroquíes con los rescatados ni proceder a su expulsión, los inmigrantes son trasladados a España e internados en un centro de estancia temporal.

Más difícil lo tienen aquellos que quieren llegar a España por Almería y el mar de Alborán, ya que la distancia a la costa es mayor y las embarcaciones que utilizan también son precarias.

Aún así, la "ventaja" sobre los que lo intentan por el Estrecho es que pueden ser menos "visibles" para los sistemas de vigilancia, como el SIVE, por el mayor número de millas a cubrir.

De todos modos, subrayan las fuentes, unos y otros son conscientes de que se juegan la vida y de que tienen más posibilidades de perderla en el agua que en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Y es por ello por lo que los intentos de asalto a ambas vallas no han cesado y, de hecho, se tiene constancia de que unos 3.000 inmigrantes esperan la oportunidad de hacerlo por la de Melilla.

Porque la presión migratoria sobre esta ciudad autónoma no cesa, si bien el "blindaje" del perímetro fronterizo, con un mayor despliegue policial y con la malla "antitrepa", así como la mayor colaboración de las fuerzas de seguridad marroquíes, han contribuido a frenar las entradas masivas de subsaharianos.

Oleadas que coinciden en el tiempo con la alarma generada por el virus de Ébola, aunque de momento no se ha registrado ningún caso y el nivel de riesgo es bajo. Por ahora, el fenómeno de la inmigración irregular en España no supone un problema sanitario.

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