Obligada a casarse

La joven rumana fue violada por su marido la noche de bodas

Mirela ha contado al programa Espejo Público de Antena 3 cómo la obligaron a casarse cuando apenas tenía 11 años y que la noche de bodas fue violada por su marido, también menor, delante de toda su familia.

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antena3.com  |  Madrid  | Actualizado el 05/03/2009 a las 00:00 horas

Solo tenía 11 años cuando recibió la noticia de su boda, y Mirela tuvo que aceptarla. "No me gustaba, no quería estar con él", afirma la joven.

En realidad, Mirela fue vendida a sus suegros por 15.000 euros. "La boda costó 20.000 euros, y dio a mi padre 15.000", añade Mirela.

"Realmente el precio en la compra de esa niña como nuera es en función de lo que ella podría sacar al día, por ejemplo, unos 7.000 euros. Y eso se recupera en menos de un mes", explica Daniela Radu, vocal de F.E.D.R.O.M.

Trágica noche de bodas

La noche de su boda fue un auténtico tormento, dos niños obligados a tener sexo ante la mirada atenta de sus familiares. "Si no sale bien, te pegan y todavía te asustan más", dice Mirela.

"Yo creo que toda persona que vive en contra de lo que debe ser normal, si no referimos a un menor, lo normal es que tenga un desarrollo saludable que se le aporten todos los medios para que lo tenga. Si alguien evita que tengan su desarrollo normal, es también un modo de esclavitud", afirma Carmen Balzagón, directora de un centro de menores de la Comunidad de Madrid.

Mirela fue sujetada por familiares para que su joven marido pudiera hacer el amor. Fue violada, aunque su familia se mostró contenta porque era virgen. "Tu ves la sangre y te asustas. Eres una niña. Y luego recuerdas cómo ha sido y no lo soportas", cuenta Mirela.

Durante tres años tuvo que satisfacer a su marido. "Me sentía sucia y asquerosa. Me duchaba porque no le quería. No me sentía bien".

"Si estos niños están en condiciones de esclavitud, dado a la obligación de casarse a edades muy precoces", afirma Daniela Radu.

La joven había dejado la casa de sus padres. Ahora dependía de su marido y de sus suegros. Con 12 años, Mirela no tenía futuro, a veces pensaba en morirse.