EN BUSCA DE LA BUENA SUERTE PARA 2016

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Esta nochevieja se consumirán dos millones de kilos de uvas

A pocas horas de la medianoche, muchas personas siguen buscando las mejores uvas que se tomarán en los últimos 30 segundos del año. La localidad que más uvas produce  es la de Vinalopó, que año tras año vende esta clase de uva d maduración lenta y que tanto éxito tiene en los hogares españoles.

Dos millones de kilogramos de una uva con sabor "dulce neutro" que ha crecido embolsada en siete localidades de la alicantina comarca del Vinalopó serán consumidas durante los últimos treinta segundos del año para recibir con buena suerte 2016.

El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Uva Embolsada del Vinalopó, José Bernabéu, ha relatado que la cosecha de este año ha sido excelente tanto en calidad como en cantidad, lo que hace que los españoles se encuentren con una uva "dulce neutro, sin el sabor amoscatelado de otras variedades". "Es una tradición (las Campanadas) muy arraigada que hace que muchos millones de personas consuman estas uvas todos a la vez", se ha felicitado Bernabéu.

Los dos millones de kilos de la uva de Nochevieja corresponden a la variedad tardía Aledo, autóctona del Vinalopó y la única que se recolecta a estas alturas del año gracias al sistema de embolsado de cada racimo. Dentro de la DO Uva de Mesa del Vinalopó también hay otras variedades más tempraneras desde la 'Victoria', en julio, pasando por 'Redglobe', 'Ideal' y 'Doña María' hasta 'Dominga' y 'Aledo', las dos más tardías, todas las cuales han sumado una cosecha de unos 50 millones de kilogramos aunque la principal es la Aledo con unos 21.

La recolección de la uva de Nochevieja ha creado más de 13.000 empleos desde la segunda quincena de noviembre en Novelda, Monforte del Cid, Aspe, Agost, Hondón de los Frailes, Hondón de las Nieves y La Romana, con más de 300.000 jornales.

La tradición de las doce uvas cada 31 de diciembre se remonta, al menos, a los últimos años del siglo XIX, cuando era una costumbre muy extendida en Madrid que las familias acomodadas tomaran un 'lunch' de Nochevieja en el que se servían uvas y champán, seguramente influidas por las costumbres francesas de la época.

Sin embargo, fue un bando municipal que buscaba prohibir las prácticas ruidosas en periodo navideño el que espoleó a los demás estratos sociales a imitar la costumbre de las clases más altas. Esto ocurrió porque muchos de los madrileños se sintieron molestos por el edicto y decidieron ridiculizar la costumbre de la aristocracia, por lo que empezaron a congregarse en la actual Puerta del Sol el 31 de diciembre para tomar las doce uvas y celebrar con estruendo la entrada del nuevo año.

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