A las diez menos cuarto de la mañana del pasado 18 de agosto, Jaime Caballero se metía en las frias aguas del Lago Ness. Por delante le esperaban miles de brazadas solidarias, 40 kilómetros de recorrido y más de 12 horas de travesía.
Su objetivo era convertirse en el primer español en lograr tal hazaña en solitario y sin traje de neopreno, para recaudar fondos para los enfermos de Esclerosis Lateral Amiotrófica.
En la travesía, tuvo varias incidencias que le hicieron dudar sobre si conseguiría alcanzar el reto propuesto.
A mitad de recorrido el viento comenzó a soplar con fuerza, otra de las incidencias que le hizo flaquear, ya que luchar contra el viento, duplicaba el esfuerzo.
Cuando llevaba once horas dentro del agua llegó el momento más crítico. Estuvo a punto de abandonar, pues no tenía fuerzas para continuar.
Pero al final, emocionado y necesitando ayuda para salir del agua, Jaime Caballero logró alcanzar la otra orilla del famoso lago.
Y es que a pesar de lo que sufrió, su pensamiento no ha sido ni mucho menos el de dejar de enfrentarse a retos imposibles y ya tiene nueva hazaña en mente.
El próximo día 24 se enfrentará a la travesía de la Ría de Pontevedra.
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