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UN AÑO DE INHABILITACIÓN EN UNA CONDENA PIONERA

Condenado un portero de discoteca por negar la entrada a dos mujeres transexuales

La Audiencia de Barcelona ha confirmado la condena de un año de inhabilitación para un portero de discoteca que negó la entrada a dos transexuales a una discoteca.

Agencias  |  Madrid  | Actualizado el 31/07/2014 a las 19:02 horas

La Audiencia de Barcelona ha confirmado la condena a un portero de discoteca de un año de inhabilitación para ejercer esta profesión y a una indemnización por daños al haber denegado a dos mujeres transexuales la entrada en una discoteca.

La Sección 21 de la Audiencia de Barcelona ha rechazado el recurso de apelación presentado por Fernando H., en el que alegaba un error de valoración de la prueba, y ha concluido que "es evidente que se les denegó la entrada al local, discriminadamente por razón de orden sexual".

La Audiencia ha añadido que el dato de que el condenado tenga una hija transexual, "no excluye los hechos delictivos", pues reitera que no les dejó entrar por la condición sexual de las perjudicadas. Según ha informado la Fiscalía de Barcelona se trata de la primera sentencia conocida en España en la que se aplica el artículo 512 del Código Penal para este tipo de hechos.

Este artículo del Código Penal se refiere a los profesionales que deniegan a una persona una prestación a la que tenga derecho "por razón de su ideología, religión o creencias, su pertenencia a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, enfermedad o minusvalía", para los que establece penas de uno a cuatro años de inhabilitación.

Este caso sucedió sobre las dos de la madrugada del 30 de octubre de 2011, cuando el portero, de la discoteca Get Back de la calle Aribau de Barcelona, no dejó entrar a las mujeres argumentando que "su jefe no quería mezclar los ambientes", en alusión a su condición de transexuales.

Esa fue la segunda de las excusas ya que, en un principio, les dijo que no podían entrar porque el aforo estaba lleno, aunque seguían entrando más personas al local, según los hechos que la sentencia consideró probados.

El acusado, responsable de la puerta, había declarado en el juicio que "es padre de una chica transexual y no tiene prejuicios", que trabajaba en la discoteca desde 1983, y que no se les dejó entrar por problemas de aforo.

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