Estas tierras, a hora y media de París, son las más caras del país galo. Se pueden llegar a pagar hasta un millón y medio de euros por una hectárea. Claro que si pensamos que en ellas crecen las uvas con las que se elabora el champán más popular del mundo quizás la inversión no sea del todo mala.
El precio de la botella oscila entre los 30 euros la versión básica hasta los 300 euros por la más sofisticada. Aunque eso sí, las exclusivas se guardan bajo llave.
Por último, conviene recordar tres recomendaciones finales: a la hora de abrirlo es fundamental que el corcho no salga despedido, se evita un cambio brusco de temperatura; llenar la copa en dos tiempos y nunca probarlo con chocolate, hacen malas migas.