UNA INVESTIGACIÓN SIN PRECEDENTES

UNA INVESTIGACIÓN SIN PRECEDENTES

El cambio del modus operandi del pederasta ha sido clave en la 'Operación Candy'

Los datos aportados por la última niña raptada y el hecho de que el pederasta se arriesgara más en su último asalto han sido claves para que la policía diera con él.

Hubo un cambio parcial en el  modus operandi del pederasta de Ciudad Lineal. ni duchó ni narcotizó a su última víctima, tampoco la llevó al piso descrito por la primera niña secuestrada, la retuvo tan solo una hora en el coche, frente a las 4 ó 5 horas que retuvo a las otras tres pequeñas.

Tras el último ataque, la policía comprendió que se arriesgaba cada vez más, lo que desveló a los investigadores dos hipótesis: que su pulsión criminal fuese cada vez más fuerte o simplemente que aumentase su grado de riesgo como un mensaje directo hacía ellos, les estaba retando.

Tras la calle elegida para cometer el último secuestro están los edificios dónde se encuentran tres comisarías generales: la de información, la judicial y policía científica y la de la unidad de la Policía Local.

Aunque el agresor siempre había logrado esquivar las cámaras de seguridad, en su último asalto se descuidó y dejó ver parte de su vehículo. Ese cabo suelto hizo virar radicalmente la investigación, pese a que por su trabajo podía cambiar de vehículo con frecuencia.

Las llamadas que realizó desde un teléfono móvil cuando estaba con la última de las menores apresadas han sido la pista definitiva que ha llevado a la Policía a detener en Santander, tras un año de trabajos, al ya conocido como pederasta de Ciudad Lineal.

La última niña secuestrada, de nacionalidad española y rasgos dominicanos, al no ser narcotizada ha sido clave en la Operación. Su descripción del captor ha sido vital. Su descripción solo difería en un rasgo respecto a las otras: le pareció más grueso que al resto de las pequeñas.

Se buscaba un hombre de entre 35 a 40 años, alto, 1,80 de estatura, pelo corto y con canas.

Otra pieza clave para la investigación es el vehículo dónde la pequeña entra después de engatusarla y dónde la tiene detenida, un modelo de pequeñas dimensiones de color claro.

Los agentes de la Brigada Provincial de la Policía Judicial al frente de la bautizada como la 'Operación Candy han buscado una pista fiable entre un total de 78.000 coches. En los diferentes casos de secuestro las niñas no se acaban de poner de acuerdo en el color.

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