NERVIOS, TITUBEOS Y ALGUNA LÁGRIMA EN SU DECLARACIÓN

NERVIOS, TITUBEOS Y ALGUNA LÁGRIMA EN SU DECLARACIÓN

La asesina confesa de Carrasco dice que "todo fue mal" cuando ésta propuso a su hija relaciones sexuales

Montserrat González, que sólo ha respondido a las preguntas de su abogado defensor, ha reconocido que planeó el crimen al constatar que Isabel Carrasco iba a seguir como presidenta de la Diptación de León. "Decidí que la iba a matar", ha dicho. Antes, ha explicado que "era raro" porque Carrasco y su hija "se llevaban muy bien", hasta que la dirigente citó a Triana con una excusa en su casa y la propuso relaciones sexuales.

Montserrat González, la asesina confesa de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, ha dicho que siempre tenía que estar pendiente de su hija, Triana Martínez, porque sufrió escoliosis y, además, su marido, inspector de Policía, estaba mucho tiempo fuera por trabajo. Lo ha dicho en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de León por el crimen de Carrasco, por el que también están acusadas su hija y la policía local Raquel Gago, y en el que solo ha querido responder a las preguntas de su abogado defensor.

La relación entre su hija y Carrasco: "Era raro porque se llevaban bien, muy bien"

Visiblemente nerviosa, como ha confesado, no ha querido responder a las cuestiones de la fiscalía y las acusaciones, que las han formulado no obstante para que quedara constancia. Montserrat González ha declarado que Carrasco y su hija se llevaron bien durante dos años hasta que la dirigente del PP acosó sexualmente a la joven. Titubeante en algún momento de su declaración, ha querido dejar claro que su hija sufrió una "persecución increíble" por parte de "la Carrasco", como ha llamado en una ocasión a la dirigente del PP.

Cuando entró "la Carrasco" en la Diputación, ha manifestado Montserrat, ya se decía que "era mala" y que tendrían "problemas con ella y eso", pero Triana "estaba a gusto". "Se llevaban bien", ha apostillado. "Era raro porque se llevaban bien, muy bien", ha continuado a preguntas de su abogado para señalar a renglón seguido que Carrasco ayudó a su hija a solucionar un problema con Hacienda de 2.000 euros por la compra de un coche en Alemania. Y preguntada por su letrado no ha dudado en ratificar que en ese momento tuvieron conciencia de que "algo de mano tenía (Carrasco) con Hacienda".

Cuando constató que Carrasco seguiría en su cargo: "Decidí que la iba a matar"

"¿Cuándo empezaron los problemas?", le ha inquirido su letrado, José Ramón García. Tras dos años de buena relación, un día de enero de 2010 Carrasco llamó a Triana para que le ayudara a solucionar un problema de teléfono móvil, ha relatado Montserrat. La citó en su casa, Triana acudió, y Carrasco le propuso relaciones sexuales. Su hija, según le contó después, salió corriendo. "Ahí empezó mal todo", ha aseverado la acusada.

Montserrat decidió acabar con la vida de la dirigente del PP cuando constató que iba a seguir en ese cargo, porque el presidente del partido, Mariano Rajoy, no accedió a que la sustituyera Javier García Prieto. Y lo hizo porque estaba convencida de que la víctima iba a seguir haciéndole "la vida imposible" a su primogénita. "Decidí que la iba a matar", ha recalcado Montserrat González, quien ha roto en llanto en algún momento de su declaración, como cuando ha reconocido que su hija sufría depresiones y que se fue a vivir con ella prácticamente toda la semana, porque no quería que le pasara como a una amiga de Gijón y a otros conocidos, que se suicidaron.

Hha dicho que tuvo varias oportunidades para haberla matado antes del 12 de mayo de 2014, y ha insistido en que ni ella misma sabía que iba a hacerlo ese día cuando salió de su casa. Ha explicado que al ver a Isabel Carrasco cerca de su casa presintió que finalmente iba a hacerlo ese día y que instantes antes de cometer el crimen llamó a su hija y le dijo que todo se iba a acabar, aunque no le dio más explicaciones. Ha explicado que compró el arma homicida en las navidades de 2012 en Gijón por 2.000 euros, y que hasta el día del crimen salió muchas veces de su casa con el revólver para ver si se encontraba con Isabel Carrasco y que había tenido alguna oportunidad de acabar con su vida.

Cuando llamó a su hija, al notarla nerviosa, Triana Martínez le preguntó qué le pasaba y le conminó a que no hiciera nada y esperara su llegada, aunque Montserrat González le colgó el teléfono, según ha reconocido ante el tribunal. También ha explicado que cuando compró el arma le enseñó a dispararla la persona que se la vendió en el mercado negro, y ha admitido que sabía que si llegaba a utilizarla lo haría "de cerca". Sobre el momento en que abatió a Isabel Carrasco en una pasarela peatonal sobre el río Bernesga ha precisado que la siguió hasta que no había ninguna persona cerca y que la disparó por la espalda sin saber dónde le había dado.

Su abogado defensor ha querido concluir un interrogatorio confuso, y en el que ha cortado a su cliente en muchas ocasiones, con esta pregunta: "¿Está arrepentida de lo que hizo?", a lo que Montserrat ha respondido que "no" y que estaba obsesionada con ella. "Si hubiera salido presidente Javier García Prieto, no la hubiera matado. Lo tenía muy claro", ha dicho.

El fiscal subraya la "frialdad" de las acusadas

Desde las 9:27 horas, cuando dio comienzo la vista con jurado -cinco mujeres y cuatro hombres- en la Audiencia Provincial de León, las partes han ido exponiendo sus conclusiones provisionales. Así, el fiscal, Emilio Fernández, ha asegurado que las tres acusadas tuvieron el mismo grado de responsabilidad en el crimen y ha recalcado que actuaron "con una frialdad y una precisión impresionantes". Fernández, como algunas de las acusaciones particulares, han rechazado algunos de los argumentos de la defensa, como el acoso sexual de Carrasco hacia Triana Martínez o la persecución que supuestamente sufrió ésta por parte de la dirigente del PP fallecida.

El fiscal ha sido contundente y ha dicho que, en cualquier caso, esa acusación no puede demostrarse porque Carrasco está muerta. Además, ha asegurado que las acusadas "no están locas" y que la realidad es que sentían un "odio profundo" hacia la víctima.

Por su parte, el letrado que defiende a Montserrat y a su hija Triana, el abogado José Ramón García, ha reconocido que "no había derecho" al crimen, pero ha dicho que la primera apretó el gatillo y lo hizo "por su hija", perseguida por "tierra, mar y aire" por la víctima.

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