Con tan sólo 5 meses Ester es toda una luchadora. Tranquila, la pequeña posa junto a sus orgullosos padres y el equipo médico que le ha cambiado la vida.
Cuando todavía estaba en el vientre de su madre se le detectó una malformación en la espina bífida y los cirujanos decidieron operar al feto.
Intervinieron el útero materno con una técnica que ya se había probado ya en ovejas. El animal también sufría un problema de espina bífida. Para evitar la malformación se desarrolló un tejido que sellaba la medula.
Utilizando ese mismo método, pionero en el mundo, se operó a Ester y se corrigió el defecto fetal. Sin pasar por quirófano, la pequeña hubiera tenido problemas para caminar y graves lesiones cerebrales.
Con esta técnica no se cura completamente la malformación, pero sí se minimizan y mucho sus secuelas. Su caso abre la esperanza a otras familias. Ellos seguirán luchando para que su hija sea una niña sana.

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