ENTREVISTA EN EL INFORMATIVO DE LA MAÑANA

ENTREVISTA EN EL INFORMATIVO DE LA MAÑANA

El doctor beltrán recomienda ejercicio físico para dormir bien

Los trastornos del sueño suponen un problema habitual que produce graves alteraciones en la vida cotidiana. Uno de cada cinco españoles padece insomnio transitorio, y la mitad de los pacientes de atención primaria se quejan por padecerlo.

El insomnio es un trastorno muy común del sueño. Consiste en la dificultad para conciliar el sueño al acostarse, despertarse con frecuencia durante la noche o muy temprano durante la mañana.

El sueño está regulado por la glándula pineal, en la base del cerebro, que produce una sustancia llamada melatonina. Las variaciones de la cantidad de melatonina liberada regulan los ciclos de sueño y de vigilia. 

La síntesis de melatonina de nuestro organismo no es uniforme a lo largo de la vida. Comienza sobre los 3 ó 4 meses de edad, alcanza su máximo a los 8 ó 10 años, disminuye profundamente en la pubertad y una vez alcanzada la edad adulta, a partir de los 30 años, desciende paulatinamente hasta la vejez.

Se ha demostrado que un aporte externo de melatonina mejora la calidad de sueño y favorece el descanso. 

Así pues, además de la aportación nutricional por medio de la Oficina de Farmacia de melatonina no conviene que el farmacéutico olvide una serie de consejos que puede dar a su parroquia.

En primer lugar, se debe establecer un horario de sueño regular. Hay que tratar de acostarse y levantarse cada día a la misma hora y seguir el propio ritmo de sueño que marca el organismo. Y en ningún caso es recomendable quedarse en la cama más tiempo del necesario para dormir.

Atender a los factores ambientales es clave. Mantener el dormitorio oscuro, tranquilo, bien ventilado y con una temperatura ambiental confortable a lo largo de la noche ayuda a dormir mejor.

También mantener la cama en buenas condiciones. Es importante dormir en un colchón que no sea ni demasiado blando ni demasiado duro. La almohada ha de tener la densidad y la altura adecuadas.

Regular los horarios de las comidas. Y sobre todo, no comer ni beber grandes cantidades durante las tres horas previas a acostarse, resulta fundamental, ya que las comidas copiosas producen digestiones pesadas que interfieren con el sueño.

Se deben evitar las siestas largas durante el día. Las siestas son recomendables al haber demostrado beneficios cardiovasculares y mentales, pero no deben ser muy largas para que no cueste dormir por la noche. Normalmente con 15-30 minutos de duración y un intervalo mínimo de 7 horas desde la finalización de la siesta hasta el momento de irnos a dormir por la noche es lo recomendable para poder conciliar mejor el sueño.

Realizar ejercicio físico, a ser posible unos 40 minutos diarios, ayuda a conciliar el sueño. No obstante, la actividad física debe acabar de 4 a 6 horas antes de acostarse, por su efecto excitante.

Así,  el momento de irse a la cama es en cuanto se tenga sueño. No es bueno quedarse dormido viendo la tele en el salón.

En este sentido, es aconsejable establecer un ritual relajante para ir a dormir.  Puede ser de ayuda realizar alguna actividad relajante media hora antes de irse a dormir.

Finalmente, hay que consultar con el farmacéutico la posibilidad de utilizar soluciones nutricionales, con el médico y si este lo considera con especialistas en alteraciones del sueño. Seguro.

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