LIBIA QUIERE AMPLIAR SUS COMPETENCIAS MARÍTIMAS

LIBIA QUIERE AMPLIAR SUS COMPETENCIAS MARÍTIMAS

Tres ONG suspenden sus rescates de inmigrantes en el Mediterráneo ante las trabas de Libia y la inseguridad en la zona

Sea Eye, Save the Children y Médicos Sin Fronteras (MSF), tres de las ONG más importantes que realizan rescates de inmigrantes en el Mediterráneo, han anunciado que suspenden esas operaciones. El principal motivo está en las restricciones a la ayuda humanitaria que están imponiendo las autoridades libias.

Las restricciones de Libia a la asistencia humanitaria y la inseguridad en la zona han llevado a tres ONG a suspender los rescates de inmigrantes en el Mediterráneo, aumentando el temor de que la situación de esas personas en el país magrebí empeore. Las organizaciones no gubernamentales Sea Eye y Save the Children han anunciado este domingo que suspenden esas operaciones, al igual que hizo este sábado Médicos Sin Fronteras (MSF), que canceló las operaciones con su nave "Prudence" a causa de la inseguridad y de "las restricciones a la ayuda humanitaria" por parte de las autoridades libias.

La primera, alemana y con dos naves con bandera holandesa, alegó la suspensión temporal de su misión por el "cambio de la situación de la seguridad en el Mediterráneo occidental" y por el "explícito trato en contra de las ONG" por parte de los guardacostas libios. La segunda anunció con "pesar" que su buque "Vos Hestia" quedará atracado en Malta "a la espera de comprender si se dan las condiciones de seguridad para retomar las operaciones", debido a "situación preocupante" que se perfila en el país magrebí.

Lo que preocupa a estas organizaciones principalmente es la intención del Gobierno de Unidad de Tripoli, que controla una pequeña parte occidental en este fragmentado país, de establecer su propia zona de búsqueda y rescate de inmigrantes (SAR, en inglés). Esto implicaría que Libia ampliaría sus competencias marítimas más allá de las 12 millas de aguas territoriales, "empujando" más adentro a las ONG, que rescataban en aguas internacionales.

Por el momento se desconocen los planes del país norteafricano y la distancia a la que extendería la zona SAR aunque se teme que aumente su control hasta las 70 millas desde la línea de costa, algo que ya ocurrió en tiempos del derrocado Muamar Gadafi. Una distancia de 112 kilómetros aproximadamente difícilmente salvable a bordo de las precarias lanchas en las que viajan los inmigrantes, de goma ligera, con poco carburante y fácilmente inundables, alertó Save the Children.

Esta misma organización expresó su temor de que esta ampliación de las aguas bajo control de Libia haga que "las embarcaciones de los inmigrantes sean obligadas a regresar a la costa y muchos niños y adolescentes morirán antes de abandonar la nueva zona SAR". Pero también preocupa la seguridad de los equipos de rescate, pues en este momento se desconoce si las ONG podrán acceder a dicha zona o si haciéndolo, apuntó esa ONG, que añadió que "las operaciones de búsqueda y salvamento podrían estar en peligro".

Por su parte el fundador de Sea Eye, Michael Buschheuer, dijo que "continuar con su trabajo y los rescates no es posible en estas circunstancias ya que no se puede garantizar la seguridad de la tripulación", según un comunicado.

Lo mismo subrayó el jefe de misión de la ONG española Proactiva Open Arms, Riccardo Gati, quien advirtió de que los guardacostas libios, adiestrados y equipados por la Unión Europea (UE) "son verdaderamente peligrosos" porque "disparan". Esta misma organización, que en cualquier caso aseguró que proseguirá con su misión, fue interceptada el pasado lunes por la Marina libia, que la instó a alejarse con tiros al aire.

Pero el mayor miedo lo sufren en sus carnes las cientos y miles de personas que, tras huir de la miseria y de la guerra en sus países, permanecerán "atrapadas" en Libia, un país en guerra desde 2011 y descrito por los inmigrantes como un verdadero infierno. Así lo refieren los distintos informes publicados por Oxfam, que dan fe de "las violencias de todo tipo, detenciones ilegales, violaciones y torturas" que los inmigrantes sufren en ese país africano a manos de las redes de traficantes de seres humanos.

De este modo ya son cuatro las ONG que permanecerán atracas, si se tiene en cuenta el caso de la nave "Iuventa", confiscada a la alemana "Jugend Rettet" el pasado 2 de agosto mientras la Fiscalía italiana investiga sus presuntos contactos con las mafias. Mientras tanto otras organizaciones han confirmado que continuarán con sus misiones como han hecho Proactiva o SOS Méditerranée, aunque esta última, con equipación médica de MSF, explicó que controlará "desde cerca" la situación en el Mediterráneo.

Por el momento el flujo migratorio hacia Italia, generalmente desde Libia, continúa a la baja y en lo que va de año hasta el viernes desembarcaron en el país europeo 96.930 inmigrantes, un 3,86 % menos que hace un año, según el ministerio del Interior.

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