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ALGO QUE NO OCURRÍA DESDE 2017

Texas pide clemencia para un condenado a muerte por asesinar a su madre y a su hermano

Por primera vez en una década la Junta de Indultos de Texas ha aceptado la petición de clemencia para un condenado de muerte. Su ejecución depende ahora del gobernador, el republicano Greg Abbott, quien tiene la última palabra. El preso mató a su madre y a su hermano y ha sido su padre, que sobrevivió al ataque, quien ha hecho campaña para que le conmuten la pena por cadena perpetua.

La Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas (Estados Unidos) pidió clemencia para Thomas B. Whitaker, un condenado a muerte por haber asesinado a su madre y a su hermano en 2003, en una inusual decisión por parte de la institución, que no había realizado una solicitud así desde 2007.

Esta petición será revisada en las próximas horas por el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, quien tiene la última palabra para aprobar la recomendación de la junta y cambiar la sentencia a muerte de Whitaker por una condena a cadena perpetua.

En caso de que se decida denegar la propuesta, Whitaker, de 39 años, será ejecutado por inyección letal el 22 de febrero a las 18.00 hora local (24.00 horas GMT) en la prisión de Huntsville (Texas, EEUU), según la programación del Departamento de Justicia Criminal de Texas.

Whitaker, que en el momento de cometer los crímenes tenía 24 años, trató de asesinar a su familia al completo para cobrar el seguro, pero falló al intentar matar a su padre, que a pesar de recibir un disparo sobrevivió al ataque.

Precisamente su padre, Kent Whitaker, ha sido el principal promotor de la campaña que pide clemencia para su hijo. "Los derechos de las víctimas deberían significar algo en este estado, incluso cuando la víctima pide misericordia y no venganza", dijo el padre del condenado en una conferencia de prensa en el Capitolio de Texas, justo antes de la votación de la junta, según reportó el diario Texas Tribune.

Si el gobernador Abbott no acepta la petición, la de Whitaker sería la cuarta ejecución en Estados Unidos en lo que va de año, todas ellas ocurridas en Texas.

Desde que el Tribunal Supremo reinstauró en Estados Unidos la pena de muerte en 1976 han sido ejecutados 1.468 presos, 548 de ellos en Texas, más que en ningún otro estado.

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