SVETA SHMAGAILO, CON MOTIVO DEL 30 ANIVERSARIO DE LA CATÁSTROFE

SVETA SHMAGAILO, CON MOTIVO DEL 30 ANIVERSARIO DE LA CATÁSTROFE

Una superviviente de Chernóbil: "Los accidentes nucleares son peores que una guerra"

Sveta tenía 12 años cuando se desató el desastre nuclear y vivía en las inmediaciones de la central. Hoy en un encuentro organizado por Greenpeace ha recordado que durante los primeros años de la catástrofe los habitantes de la zona vivieron con mucha tensión, después optaron por no pensar en "el tema" y luego "empezaron a llegar las enfermedades".

Svitlana Shmagailo, superviviente de Chernóbil
Svitlana Shmagailo, superviviente de Chernóbil | EFE

Zona de la catástrofe

Sveta Shmagailo, superviviente del accidente nuclear de Chernóbil de 1986, lamenta la gestión que se hizo en Ucrania de esa catástrofe y advierte que aún hoy se esconde información a la población: "Cuando la radiación es alta -asegura-, apagan los radiómetros para evitar el pánico".

Los bosques que rodean la central han sufrido últimamente varios incendios que han propagado los restos de radiación que aún se esconden en la zona, según ha denunciado en Barcelona Shmagailo, que achaca la autoría de los fuegos a los empleados que trabajan en la descontaminación de la zona de exclusión, fijada en un perímetro de 30 kilómetros que no quieren que el gobierno reduzca.

"Cuando la radiación es alta apagan los radiómetros para evitar el pánico".

"Esta misma primavera hemos estado una semana muertos de sueño, sin alegría ni fuerzas; sólo queríamos dormir", ha explicado en Barcelona Sveta, que ha achacado este fenómeno a un nuevo pico de radiación debido a los incendios. En un desayuno organizado por Greenpeace para denunciar el abandono que padecen los ciudadanos de Chernóbil treinta años después del accidente, Sveta ha advertido que "muchos liquidadores -quienes trabajaron en la central los primeros días tras el accidente- no tienen ningún documento que demuestre que estuvieron allí y no reciben ayudas".

Una trabajadora repara el recuerdo a los supervivientes

Sveta, que vivía en las inmediaciones de la central y que tenía 12 años cuando se desató el desastre nuclear, ha recordado que los primeros bomberos que acudieron tras el accidente murieron al cabo de muy poco. "La gente que limpiaba la central tenía problemas de salud en unos meses y al cabo de un año moría", ha agregado.

"Los accidentes nucleares son peores que una guerra. Una guerra termina, pero esto lo vivirán mis hijos y mis nietos", ha dicho Shmagailo, que ha denunciado que en estas situaciones "los políticos dan explicaciones, pero es la gente quien sufre los problemas, porque con los años mueren miles de personas y no hay ningún responsable de lo que ha pasado".

La superviviente ha explicado también que los primeros años tras la catástrofe nuclear los habitantes de la zona vivieron con mucha tensión, después optaron por no pensar en "el tema" y luego "empezaron a llegar las enfermedades".

Sveta Shmagailo ha explicado que en la actualidad el gobierno de ucraniano está reduciendo las ayudas que reciben los habitantes de la zona, que incluso han de pagar por hacerse una analítica. "Con los años, nuestra región va a conseguir vivir como cualquier otra, pero queremos estar aquí para verlo", ha apuntado.

"Los políticos dan explicaciones, pero es la gente quien sufre los problemas"

"Vivimos para el futuro; si no pensamos en el futuro, para qué vivimos", se ha preguntado Sveta, quien ha pedido a los responsables políticos que "aprendan" de los errores de Chernóbil y eviten el uso de la energía atómica.

Además, ha verbalizado su incomprensión ante el 'turismo de catástrofes' que recibe la central accidentada los últimos años: "Le pido a los extranjeros que no vayan, es una zona muerta, sólo hay naturaleza. La gente sigue robando las cosas que hay en las casas".

Sobre los primeros compases del accidente, Sveta ha recordado que aquella noche se oyó mucho ruido, pero "nadie dijo qué había pasado" y el día siguiente la gente salió a trabajar en el campo y fue entonces cuando los vecinos empezaron a ver militares "con máscaras como las de la guerra".

"Después de una semana nos dijeron que cerrásemos las ventanas y no saliésemos de casa. Hasta entonces, los niños estuvieron jugando en la calle", ha recordado Sveta, quien ha asegurado que tampoco se suspendieron los actos públicos del Primero de Mayo, lo que expuso aún más a la radiación al conjunto de la población.

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