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YA HAN ACCEDIDO LOS OBSERVADORES DE LA OSCE

Los prorrusos controlan la zona del siniestro entre las quejas de Ucrania y EEUU

Kiev acusa a los prorrusos de destruir pruebas e incluso de haberse llevado cadáveres y de dificultar el trabajo de los investigadores. Mientras Ucrania implica a Putin en el atentado, el presidente ruso se compromete con Merkel a impulsar la investigación.

Los rebeldes prorrusos permitieron el acceso a expertos internacionales y periodistas, aunque con limitaciones, al campo de la muerte donde aún yace la mayoría de los cadáveres del avión malasio que se estrelló en el este de Ucrania con 295 personas a bordo. "No fotografíen los caras. Quedan avisados. Al que vea enfocando los rostros le rompo la cámara", advierte el comandante insurgente que garantiza la seguridad en la zona de nombre en clave "Ugriumi".

Los prorrusos niegan haber tocado la zona donde cayó el avión

Poco antes, los observadores de la OSCE se quejaron de las trabas que ponen a su misión los milicianos prorrusos que custodian el lugar de la tragedia. "Si ustedes no me dejan hacer mi trabajo me quejaré a (Alexandr) Borodái", líder de los insurgentes prorrusos, le dijo a un comandante de las milicias el suizo Alex Hug, jefe de la misión internacional de la OSCE para Ucrania.

Ya antes de acceder al campo donde trabajan los equipos de rescate ucranianos, la decena de expertos fue obligada a dejar los coches en los que llegaron y tuvieron que internarse a pie en la zona donde permanecen desperdigados los restos del avión y los cuerpos de las víctimas del siniestro.

Ante este control de la zona, las autoridades de Kiev creen que los rebeldes destruyen pruebas y se llevan decenas de cadáveres, así como dinero, tarjetas de crédito y joyas de las víctimas. "No hemos tocado la zona. Es prioritario hacer algo con los cuerpos. Se están descomponiendo", asegura el jefe de los separatistas.

Putin, acusado por Ucrania y requerido como mediador por Europa

Ucrania señala también a Rusia como 'cooperador necesario' en el lanzamiento del misil y dice contar con "pruebas solventes" de que Rusia participó en el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines al proporcionar a los rebeldes no solo los sistemas de misiles que destruyeron el aparato, sino una unidad de especialistas rusos encargado de controlar la batería de armamento, según el jefe de los servicios de Contraespionaje de Ucrania, Vitali Naida.

"Este acto terrorista fue cometido con ayuda de la Federación Rusa. Sabemos con certeza que el equipo que manejaba el sistema tenía nacionalidad rusa", ha declarado Naida.

Mientras, EEUU y la Unión Europea estudian que posición tomar ante Putin. La canciller alemana, Angela Merkel, abordó con el presidente ruso, Vladímir Putin, la necesidad de garantizar una investigación independiente en el lugar donde cayó el avión malasio, al tiempo que le apremiaba a ejercer su influencia sobre los separatistas prorrusos del este Ucrania.
Según el viceportavoz del Gobierno de Berlín, Merkel y Putin

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