Asistentes a la misa del Papa Francisco

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SEGUNDA ESCALA DE SU VIAJE POR ÁFRICA

El Papa Francisco ofrece una multitudinaria misa en Uganda

El Papa Francisco rindió homenaje a los 45 mártires de asesinados entre 1885 y 1887 en Uganda, de quienes dijo que "su ejemplo sigue inspirando hoy a tantas personas en el mundo". También ha asegurado que solo "la fidelidad a Dios, la honradez y la integridad de la vida, así como la genuina preocupación por el bien de los otros" pueden llevar a "esa paz que el mundo no puede ofrecer".

El Papa Francisco ofició una multitudinaria misa en Uganda donde rindió homenaje a los 45 mártires de asesinados entre 1885 y 1887 en este país por defender su fe cristiana, y pidió abrazar su ejemplo para "construir una sociedad más justa". La ceremonia se celebró en el santuario católico de los mártires de Namugongo, cerca de Kampala, ante decenas de miles de personas que esperaron durante horas para escuchar al pontífice, quien recordó que el sacrificio de los mártires -23 anglicanos y 22 católicos- "ha alcanzado los extremos confines de la tierra".

Francisco recordó a Joseph Mukasa, mayordomo personal del soberano Mwanga II de Buganda, que fue decapitado en noviembre de 1885 tras reprochar a su señor que mantuviera relaciones homosexuales. El monarca también ordenó quemar vivos al sustituto de Mukasa, Carlos Lwanga, y a otros 11 católicos meses después. "No estaba amenazada solamente su vida, sino también la de los muchachos más jóvenes confiados a sus cuidados", manifestó aludiendo a los dos mártires, de quienes dijo que "su ejemplo sigue inspirando hoy a tantas personas en el mundo".

El pontífice dedicó también unas palabras a los 23 mártires anglicanos asesinados en las mismas fechas, "cuya muerte por Cristo testimonia el ecumenismo de la sangre". El sacrificio de estos santos revela, a su juicio, la necesidad de "acercarnos a los necesitados, a cooperar con los otros por el bien común y a construir, sin excluir a nadie, una sociedad más justa".

La misa sirvió para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la canonización de estos mártires, que el pontífice ha calificado como "verdaderos héroes nacionales". Durante el oficio, Bergoglio llamó a difundir la fe no solo en "los confines del mundo", sino también "abrir los ojos a las necesidades que encontramos en nuestras casas y comunidades locales". "También en esto los mártires de Uganda nos indican el camino, Su fe buscó el bien de todos, incluso del mismo rey que los condenó por su credo cristiano, Su respuesta buscaba oponer el amor al odio", enfatizó.

"Los placeres mundanos y el poder terreno no dan alegría ni paz duradera. Es más, la fidelidad a Dios, la honradez y la integridad de la vida, así como la genuina preocupación por el bien de los otros, nos llevan a esa paz que el mundo no puede ofrecer", ha asegurado el Papa. En cualquier caso, el Pontífice ha matizado que esto no debe disminuir "la preocupación por las cosas de este mundo" y que, por tanto, no se trata sólo de "mirar a la vida futura". "Al contrario, nos ofrece un objetivo para la vida en este mundo y nos ayuda a acercarnos a los necesitados, a cooperar con los otros por el bien común y a construir, sin excluir a nadie, una sociedad más justa, que promueva la dignidad humana, defienda la vida, don de Dios, y proteja las maravillas de la naturaleza, la creación", ha defendido.

Por otro lado, Francisco ha pedido a la Iglesia de Uganda que ayude a las parejas jóvenes en su preparación al matrimonio y "anime a los esposos a vivir el vínculo conyugal en el amor y la fidelidad". También la ha exhortado a ayudar a los padres para que sean los primeros transmisores de la fe a sus hijos.

A su llegada al santuario, en el papamóvil y rodeado de fuertes medidas de seguridad, decenas de miles de personas aclamaron al pontífice al grito de "Papa, Papa" y ondeando banderines con los colores del Vaticano. La misa, que comenzó sobre las 09:30 hora local (06:30 GMT) en el templo de Namugongo, levantado en honor de los católicos que Buganda ordenó descuartizar o quemar vivos, es el acto central de la visita papal a Uganda, la segunda parada de su gira por África.

Antes de oficiar la misa, Francisco visitó el templo anglicano, donde rezó de rodillas una oración por los mártires y saludó a los miles de devotos que se concentraron desde primeras horas en las inmediaciones. Las palabras del papa, que dio su discurso en italiano, fueron recibidas entre aplausos de los asistentes, que abarrotaron por completo el recinto. Además, fieles y religiosos acompañaron los tradicionales cánticos religiosos con gritos de celebración, habituales en las ceremonias africanas.

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