Muy lejos de Estados Unidos, nada menos que en Nigeria sufren los residuos de 50 años de explotación petrolífera. Nativos del lugar pensaban que el aceite que los occidentales buscaban era de palmera. Nunca imaginaron que sólo desde 2006, verían más de 2.400 vertidos de petroleo en sus aguas provocados por accidentes como el del Golfo de México.
Las consecuencias han sido devastadoras: "En nuestros ríos podías coger peces con la mano para comer. Desde que descubrieron en el petroleo, apenas tenemos comida", afirma el sacerdote Sunny Ikobho.
En 1956 comenzaron las extracciones. Hoy, poco queda de lo que fue el centro de producción principal de África. "Todas esas empresas mataron a mi gente con su contaminación", acusa el alcalde de Oiloibiri, Sunday Ikpesu. Cinco décadas de contaminación y corrupción por el oro negro de Nigeria.