FUE OBLIGADA A CASARSE CON ÉL PARA "SALVAR EL HONOR"

FUE OBLIGADA A CASARSE CON ÉL PARA "SALVAR EL HONOR"

Una joven marroquí violada y desfigurada por su agresor decide perdonarle

Jawla tiene 17 años y desde hace un año está casada por obligación con el hombre que la violó. Su agresor ahora le ha desfigurado la cara al propiciarle profundos cortes con una cuchilla de afeitar. La joven marroquí ha justificado los hechos en una emisora de radio local y se niega a presentar una denuncia, amenazando incluso con suicidarse si no sacan a su marido de la cárcel. La noticia ha sentado como un jarro de agua fría a muchas ONGs y a las personas que se habían solidarizado con Jawla ofreciendo su ayuda.

Su caso ha conmovido y escandalizado a la sociedad marroquí: Jawla, una menor que fue violada, casada con su agresor y más tarde desfigurada por él con una cuchilla de afeitar porque le pidió el divorcio, ha decidido perdonar a su marido porque dice que le sigue amando.

La noticia ha sentado como un jarro de agua fría a muchas ONGs y a las personas que se habían solidarizado con Jawla, de 17 años, cuando ella declaró esta misma semana a una emisora de radio local que perdona a su marido (actualmente en la cárcel) y que renuncia a denunciarle por haberle rajado y desfigurado la cara.

La joven incluso justificó los hechos, ante la sorpresa de todos, porque su marido estaba bajo el efecto de estupefacientes cuando la agredió y que esa agresión la hizo instigado por sus familiares, antes de concluir insistiendo que se suicidará si él no sale de la prisión.

El caso se remonta al pasado 8 de noviembre, cuando el marido de Jawla le agredió con una cuchilla de afeitar causándole profundos tajos en la cara, las manos y otras partes del cuerpo, por haberle pedido el divorcio.

El marido de Jawla era el mismo hombre que la había violado cuando tenía 16 años y con el que entonces fue obligada a casarse con el consentimiento de su familia como forma de "salvar el honor". El matrimonio permitió al violador evadir la cárcel, en virtud del artículo 475 del Código Penal (que ya fue anulado este año).

La agresión de Jawla tuvo una gran repercusión social y mediática cuando los diarios publicaron primeros planos de su rostro desfigurado, y muchos se sumaron para denunciar la agresión y ofrecer asistencia y apoyo a la joven.

Responsables de la ciudad de Marrakech como el delegado gubernamental, Abdesalam Birkat, o la alcaldesa, Fatima Zahra Mansuri, prometieron encargarse del tratamiento facial y la reconstrucción quirúrgica de la menor. Varias asociaciones nacionales se comprometieron a enviar abogados para defenderla contra su agresor, otras ONGs francesas se comprometieron a pagarle la reconstrucción facial en Europa, e incluso el consulado de Francia en Marrakech se ofreció para facilitarle un visado exprés.

"Todo esto ha quedado ahora en suspenso -lamentó sorprendido Omar Arbib, representante en Marrakech de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH)-; ahora nos vemos incapaces para denunciar este caso de violencia ante el tribunal tras la renuncia de Jawla".

Y es que la sorprendente retractación de Jawla ha tenido como efecto paralizar todas las iniciativas para ayudarle y hasta su propia madre, indignada, ha dejado de dirigirle la palabra. Arbib indicó que, aunque la Fiscalía decida seguir con la acción pública contra el agresor, la renuncia de la víctima significa que lo máximo que podría obtenerse contra él es una leve pena de prisión en suspenso.

A pesar de las diferencias, el caso de Jawla recuerda al de Amina Filali, la niña que fue violada con 15 años y obligada a casarse con su violador, hasta que no aguantó más y se suicidó ingiriendo un matarratas en 2011. El caso de Amina Filali llevó a que en el pasado enero fuera derogada la ley 475 que permitía a un violador casarse con su víctima y evitar así la cárcel.

Sin embargo, las asociaciones feministas aun esperan la reforma de otras dos leyes: una para castigar con más claridad la violencia machista, y otra para terminar con el matrimonio de menores.

Cada año se casan en Marruecos unas 40.000 niñas menores, muchas de menos de 15 años, gracias a un "agujero legal" en el artículo 20 de la Mudawana (Código de familia): el que contempla que puede haber excepciones, autorizadas expresamente por un juez de familia previo examen médico o social, que permitan desposar a una menor de 18 años.

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