El cuerpo de la joven fue encontrado en el tanque de agua de la azotea del Hotel Cecil por un empleado de mantenimiento que trataba de averiguar por qué la presión del agua estaba tan baja.
La desaparición de Elisa Lam, la joven de 21 años fallecida, fue denunciada a principios de febrero. Según un policía de Los Ángeles la última vez que fue vista en el hotel fue el pasado 31 de enero.
"El agua durante los primeros segundos salía negra, así que la dejábamos correr un rato. Creíamos que sería por la contaminación. Después la bebíamos y tenía un sabor dulce. Es asqueroso", explicaba una huésped.
De momento, no está claro si el agua presenta riesgos para la salud.
La dirección del hotel no ha querido responder a las solicitudes de la cadena CNN para hacer comentarios. Sin embargo, ha permanecido abierto después del descubrimiento pero se pidió a los huéspedes no beber el agua.
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