Las tres componentes del grupo Pussy Riot, detenidas tras cantar en una iglesia en contra del presidente Vladimir Putin, han sido condenadas por la juez Marina Sirova por vandalismo motivado por odio religioso.
Las jóvenes Nadezhda Tolokónnikova, de 22 años, Yekaterina Samutsévich, de 30, y María Aliójina, de 24, en pisión preventiva desde el mes de marzo, se enfrentan ahora a una pena de hasta siete años de cárcel. El fiscal del caso había pedido para ellas tres años de prisión.
La juez ha señalado que no había "arrepentimiento" por parte de las detenidas y las ha acusado de "violar el orden público" y de "ofender los sentimientos religiosos de los creyentes". Sirova explica que cometieron "acciones provocadoras y humillantes en un templo religioso, que afectaron a un amplio círculo de creyentes".
De acuerdo con el fallo las acusadas incurrieron en una "clara falta de respeto hacia los visitantes y a los sacerdotes del templo, humillaron y ofendieron profundamente los sentimientos y los referentes religiosos de los creyentes ortodoxos".
La juez ha añadido que: "No se consideran culpables, no se arrepienten (...), califican sus acciones como una expresión política de forma artística". Finalmente ha puntualizado que, con su actuación, las tres mujeres han expresado "de forma clara y explícita su odio hacia el Cristianismo".
Según France Press, alrededor de una veintena de personas han sido arrestadas durante las protestas en favor de las detenidas que han tenido lugar junto al juzgado moscovita que ha dictará la sentencia. Entre los detenidos se encuentran miembros de la oposición como el jugador de ajedrez Gari Kaspárov y el coordinador del Frente de Izquierda, Serguéi Udaltsov.
Las chicas del grupo de punk Pussy Riot se han convertido en el rostro de la oposición rusa debido a una actuación del pasado 21 de febrero cuando, dos semanas antes de las elecciones presidenciales, tocaron una canción que el gobierno de Putin tilda de blasfema.
'Madre de Dios echa a Putin' decía el estribillo del tema en cuestión. Por esa frase tres integrantes del grupo resultaron detenidas, mientras que otras dos no pudieron ser identificadas. Ahora, y en medio de una fuerte presencia policial, se las juzga por gamberrismo y por atentar contra los valores de la Iglesia ortodoxa.
Con el enfado de la Iglesia y de Putin, las rockeras han despertado la solidaridad de músicos como Paul McCartney, Sting, Madonna, Björk y bandas como Red Hot Chili Peppers, que han exigido su inmediata puesta en libertad.

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