Cherif Kouachi, 32, y su hermano Said Kouachi, 34, sospechosos del ataque.

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TEMOR A QUE LAS TUMBAS SEAN LUGARES DE PEREGRINACIÓN

Francia se enfrenta a un dilema: ¿Qué hacer con los cadáveres de los terroristas?

La legislación francesa en materia funeraria dispone tres posibilidades: en el lugar del deceso, en su lugar de residencia o allí donde se disponga de un mausoleo familiar. De momento, los cuerpos de Amedy Coulibaly y de los hermanos Said y Chérif Kouachi están en el Instituto Legal de Medicina de París y ya hay varios alcaldes que se han negado a que sean enterrados en sus ciudades.

Transcurrida más de una semana de los atentados yihadistas de París que causaron 17 víctimas mortales, Francia se enfrenta a la delicada cuestión de cómo enterrar a los tres terroristas abatidos, cuyos cuerpos siguen en un instituto médico-legal de la capital. El país sigue dando sepultura a las víctimas de los atentados: este viernes despidió al dibujante 'Charb', el director del semanario atacado, 'Charlie Hebdo', y también al ilustrador Honoré y al corrector de la revista, Mustapha Ourrad. Sin embargo, los medios de comunicación empiezan ya ha preguntarse qué pasará ahora con los restos de Amedy Coulibaly y de los hermanos Said y Chérif Kouachi, los tres terroristas que perpetraron la matanza de París.

La legislación francesa en materia funeraria dispone que hay tres posibilidades para enterrar a un difunto: bien en el lugar del deceso, en su lugar de residencia o allí donde se disponga de un mausoleo familiar. Según el diario 'Le Journal du Dimanche', la familia de los Kouachi quiere enterrar a los dos hermanos en un cementerio musulmán de la localidad de Reims (norte), donde vivía uno de ellos, pero su alcalde, el conservador Arnaud Robinet, se opone. Robinet ha rehusado que los Kouachi sean enterrados en Reims: en el caso de Chérif, de 32 años, porque no residía en Reims, sino en Gennevilliers, en la periferia parisina, y, en el de Said, para evitar que su tumba se convierta en un lugar de culto. "No quiero que el municipio se convierta en un lugar de peregrinación para iluminados que aticen el odio", aseguró Robinet.

Otra posibilidad, que analiza el diario 'Le Figaro', es que los dos hermanos terminen en el camposanto de Dammartin-en-Goële, donde fueron abatidos por la Policía el pasado viernes. "Si el municipio debe obedecer, lo hará. Pero preferimos evitarlo", declaró a ese diario una fuente cercana al alcalde de esa localidad al noreste de París. La misma lógica podría aplicarse con Amedy Coulibaly, el tercero de los terroristas, quien residía en Fontenay-aux-Roses, en la región parisina, aunque también podría ser enterrado en la capital, donde falleció.

En declaraciones a la cadena BFM TV, Jean-Luc Bringuier, jurista especializado en derecho funerario, recordó que una Alcaldía no puede oponerse al entierro. "La alcaldía puede, eventualmente, retrasar el día y la hora, darle sepultura anónima o rechazar que haya inscripciones en la estela funeraria. Son de nacionalidad francesa, no lo olvidemos. La inhumación es un derecho adquirido por las personas que mueren", explicó.

En la misma línea se pronunció el presidente del Observatorio contra la Islamofobia, Abdallah Zekri, quien declaró que "no se les puede tirar a la basura". "Un muerto es un muerto. A Merah se le enterró hace varios años y no ha ido gente a celebrarlo como un héroe ni profanaciones de su tumba. Se les entierra, se les echa ahí y no se habla más. Hay que olvidarlos completamente", agregó en alusión a Mohamed Merah, terrorista francés de origen argelino que en 2012 mató a siete personas en Toulouse y sus alrededores. Merah, de 23 años cuando fue abatido por las fuerzas del orden, recibió sepultura en una discreta ceremonia en el cementerio musulmán de Cornebarrieu, a pocos kilómetros de Toulouse (sur).

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